De la pobreza, a la muerte

De la pobreza, a la muerte

POR: Felipa Nery

En las noticias nacionales de ayer, se dio cuenta del fallecimiento de una menor de 13 años de edad, por desnutrición en el estado de Durango, y que otras tres niñas están internadas por la misma causa, en un hospital de aquella entidad, al parecer, la niña que murió venía de un hogar indígena y su madre padece problemas cognitivos, es decir, problemas de la memoria, no se dice si tenía padre, pero lo más probable es que no, porque en muchas ocasiones las jovencitas o niñas que padecen problemas de salud mental, quedan embarazadas por violación y casi nunca se sabe de quién, porque no se investiga al que habría sido el delincuente, porque estos actúan cuando a las personas indefensas las dejan solas, debido a que sus padres tienen que salir a trabajar. Se dice, que en la región indígena de donde provenía la niña fallecida, es una comunidad que padece mucha pobreza, en la que además, debido al patriarcado, los niños comen a lo último, porque primero lo hacen los adultos, y entre los adultos, los principales son los hombres, después las mujeres y al final los niños y que incluso muchas veces los niños se quedan sin de comer, o bien que la única comida que tienen al día, es la que se sirve en los desayunos escolares, eso cuando van a la escuela. Esta niña de 13 años tenía un diagnóstico de desnutrición, anemia severa y hemorragia en el tubo digestivo y llegó al hospital ya sin poder caminar, pero no se trata sólo de esta niña del municipio de Mezquital de Durango, sino que también están hospitalizadas otras tres niñas con el mismo cuadro de desnutrición severa, provenientes de otra comunidad, pero así como estas niñas de Durango, cuántas más tenemos en el país, cuántas niñas y niños hay con desnutrición severa en Tabasco, quién se ocupa de atender la salud de los niños y niñas, dónde está la responsabilidad del estado en vigilar el interés superior del menor, en este caso su salud?. Por supuesto que aquí no hay Estado, por más que se diga que se reparten despensas para los pobres, que se ofrecen desayunos escolares en las escuelas, los niños deberían tener un seguimiento sobre integridad física. Por supuesto que la responsabilidad principal es de sus progenitores, pero ante la situación de violencia, inseguridad, pobreza extrema que se registra en una gran parte de la población mexicana, el gobierno debería vigilar la situación en la que se encuentran los niños que son los más vulnerables de la familia. Es reprobable que mientras quienes se dicen servidores públicos se enriquecen de la noche a la mañana dándose sueldos en miles de pesos, que no ganarían si pusieran sus negocios propios, los niños mueran de hambre y desnutrición. ¿No les remorderá la conciencia a los servidores públicos que los niños estén muriendo por hambre? Esto, es una vergüenza para el estado mexicano y todos sus funcionarios públicos.