Democracia y elecciones

Democracia y elecciones

POR: Sinhué Casanova Magaña

Estos conceptos actualmente se encuentran tan ligados que frecuentemente los podemos confundir. Vamos por partes

La semana pasada adquirí un libro que me fascinó. Se trata del ensayo “Contra las Elecciones” cuyo autor es David van Reybrouck. Con base en ese libro me permito hacer algunas reflexiones sobre la democracia en México. Si bien, el ensayo se enfoca principalmente en Europa y Estados Unidos, es posible relacionarlo con cualquiera de las 117 democracias electorales de un total de 195 Países que han optado por este Sistema Político.

Se entiende que la democracia es un sistema que permite organizar un conjunto de individuos, en el cual el poder no radica en una sola persona sino que se distribuye entre todos los ciudadanos. Por lo tanto, las decisiones se toman según la opinión de la mayoría. Es decir, las decisiones que toman quienes están a cargo del Estado se deben encontrar legitimadas por los ciudadanos, previo a un debate público y que permite llegar a un acuerdo mediante las mayorías.

Tal parece que actualmente la democracia en sí se limita a las elecciones, ya que las elecciones son prácticamente cuando un ciudadano acude libremente y emite un voto por quien será su representante durante cierto periodo.
Quizás confundimos los términos. Uno es el Sistema de Organización Social (Democracia) y el otro (Elecciones) es el método, pero tal parece que es más importante el segundo y se olvida lo sustantivo. En la democracia, el Poder radica en el pueblo, entonces ¿por qué los ciudadanos no se sienten representados? ¿Por qué cuestionan las decisiones públicas? ¿Por qué cada vez menos acuden a votar? ¿Por qué existe la fluctuación electoral o por qué cada vez los partidos políticos tienen menos afiliados?

La respuesta puede ser un poco simple y en estos tiempos hasta descabellada. Las elecciones lejos de fortalecer a la democracia, probablemente le han perjudicado; se le dio mayor valor al proceso de elecciones que al propio Sistema Político.
Actualmente la “mayor” participación sucede en las elecciones, aunque esta oscile entre el 40 y 60% en México. Después de las urnas, los asuntos públicos y sus decisiones no vuelven a ser consultados a los ciudadanos. Hay corresponsabilidad entre gobernantes y gobernados. Se nos olvida la Democracia.

Pareciera que las elecciones solo le dan Poder a unos cuantos que finalmente son los que deciden en los asuntos públicos y en muy poco resuelven los asuntos de los ciudadanos, del pueblo. En el día de las elecciones se define la “agenda” de los años siguientes y nos olvidamos de los asuntos públicos. El Gobierno toma decisiones muchas veces alejadas de la realidad social y a los ciudadanos no solo se les dificulta ser escuchados por las autoridades cuando quieren plantear asuntos complejos, sino que en ocasiones son reprimidos por la fuerza pública.

El libro hace mención de los sindicatos y organizaciones constituidas que son reconocidas por el Estado, pero estas, lejos de abanderar causas sociales comunes, solo han provocado que una minoría decida en los asuntos gremiales.
La propuesta del autor es buscar cómo lograr que un gobierno tenga la legitimidad de sus ciudadanos, puesto que las elecciones hoy en día se encuentran cuestionadas. Hace mención de un método que funcionó durante muchos años en Atenas, justo en sus mejores tiempos; también se usó en Venecia, Florencia y otras regiones europeas. El método era tan sencillo que prácticamente cualquier ciudadano podía participar y era por SORTEO.

Por cierto, en la actualidad, en países como Islandia, Irlanda, en algunas zonas de Canadá, Inglaterra y parte de Europa, existe un debate serio sobre la implementación de este método.
Pareciera descabellado un método por sorteo para elegir no solo a las autoridades que tradicionalmente elegimos mediante las elecciones, sino también para funciones específicas que requieren mayor legitimidad social. Así pues, el método por sorteo que propone el autor pudiera agregarse al actual sistema, buscando que los ciudadanos participen más, genere la confianza con las autoridades y restablezca la legitimidad de las decisiones.
Twitter: @SinhueCasanova