EL BAR-TOLO

EL BAR-TOLO

Por: GIASCARA MARGARITA CARRILLO BASTAR ESTUDIANTE DE COMUNICACIÓN DE LA UJAT,         9 SEMESTRE
AVANCE
¿Qué si he visto desfilar a muchos por aquí? en realidad he visto nacer, crecer y morir a tantos; entre ellos amigos, músicos y hermanos que he adoptado a lo largo de mi vida, pero sobre todo ¡he visto como las personas se hacen familia llegando a mi taller!
Me la paso sentado viendo pasar los días, a estas alturas de la vida, caminar es un lujo y a mis 70 y tantos años, con el tipo de vida que lleve hasta mucho hago vivo, antes me veían imponente, quizás tan grande que decían que parecía el Dios Pakal, que era su reencarnación. Cuando solo soy un simple mortal que tiene un taller mecánico en Villahermosa. Ahora me acomodo en estos muebles viejos, llenos de suciedad y unas cuantas cacharras hacen las veces de una modesta sala que sólo sirve para recibir a los chiquillos que aún paran por estos lugares.
Sin querer, el taller ha sido testigo de miles de anécdotas y de personajes.  Desde hace mucho tiempo han venido a sentarse a los pies del árbol que esta al centro del taller para platicar, tomar y a fumarse uno que otro churro de mota. ¡Si ese árbol hablara, que cosas no diría!
Siempre me ha gustado recordar mi vida, cuando era niño fui precoz; mi inocencia se rompió de trancazo, recuerdo todo como si fuera ayer, los recuerdos son aquellos momentos que uno nunca deja ir  y los míos, ¡míos son! Soy una especie de grabadora en la que puedo repasar lo que he vivido. Y cuando platico de ellos es como si los volviera a vivir.
Recuerdo muy bien la primera vez que me “hui de la casa, me fuí a México a puro aventón¿qué madres sabe un mocoso de siete u ocho años?, nomás lleve una camisa en una bolsa y eso fue todo, cuando llegué el frío me calaba. Recuerdo que se me hizo eterna la caminata, hasta que me topé con una casona enorme, parecía de huéspedes ¡y sí, huéspedes que sólo llegaban una noche! La señora no era ni bonita ni fea, pero me cuidó, me dio trabajo porque en ningún otro lado me lo daban, le ayudaba a la venta de sus tamales y a atender el otro negocio, no recuerdo cuanto tiempo viví ahí pero lo que no olvido es que ella fue mi primera mujer ¡eso marca a uno y de morrito aún más!
Y hablando de viejas, de esas tengo muchas historias pero la que se me viene a la mente pero porque me retorcía el estómago, era la cabrona de mi cuñada (esposa de mi hermano mayor), me trataba con la punta del pie la canija, varias veces me les escape porque no la soportaba y mi mamá me obligaba a vivir con ellos. Mi mamá también fue de esas mujeres que no estaban nunca sola, le gustaba la vida fácil. Por eso nunca se hizo cargo de mí.
De niño recuerdo que me gustaba subirme a los árboles y ahí no había poder que me moviera, dormía en las ramas, recuerdo que pasaban días y horas buscándome y si yo no me bajaba de los árboles nunca me encontraban. Por eso conocí que la naturaleza es muy especial.
Los árboles tenían ese poder curativo, muchos me decían que estaba loco, que era rementiroso, pero en serio los árboles curaban y otra de las cosas que además se podía hacer con ellos era que nos ayudaban a comunicarnos, antes no eran tan comunes esas cochinadas de los teléfonos o los “plocs” o quien sabe cómo se llaman esas cosas que usan los jóvenes ahora, antes de verdad, podías abrazar un árbol y te comunicabas con otra persona; pero todo tiene su truco. Primero que nada las personas deben estar de acuerdo que se van a comunicar y luego van con los árboles más viejos, se les pide permiso, hay que decirles que quieres que te comunique con otra persona, lo abrazas fuerte, pero suave y con la mente concentrada en lo que quieres decir; así la otra persona que también deberá estar abrazando al otro árbol,solo así se podían comunicar.
En serio yo no creía eso, hasta que me lo enseño mi abuelo; una vez estaba ayudando a sacar a los animales al campo, pero me dijo que tengo que creer en el poder de la madre naturaleza, por eso no hay mejor cosa para mí que los árboles.
¿Ves ese?  El que está en el centro del taller, es un árbol de Chico Zapote, es viejo como yo, pero ha aguantado muchas cosas; entre ellas que un tiempo el terreno era bajo y estaba en desnivel, lo mande a rellenar pero entonces el árbol quedo cubierto hasta la mitad del tronco, por eso se ve chaparro, antes se veía altísimo; parecía que se secaría, pero ya ves, sigue en pie. De ahí que los vividores que venían se creían que estaban de día de campo o como pancho en su casa. Juntaban una mesa viejísima de madera, rines, llantas, restos de sillas que empataban con lo que se les ocurriera y hacían sus “reuniones” namás para ponerse bien pedos, pachecos y hablaran puros viajes.
Ese árbol conoció a Chico Che, a Karmito ¡todo el que viene aquí se vuelve un personaje digno, mínimo de una caricatura del bajo mundo! Ahí´ta también el Oso, el Flaco Lara, el Aguilita que como dice él ¡es el mejor de los mejores!, el Niño, el Irving, El Sonric´s, El Sí Compa, el Judío; ya ves que son buenos para los negocios ¡pero si te dejas te chingan! y no recuerdo cuánto cabrón más, y entre jugada y en serio bautizaron mi taller “el Bar-Tolo”.
Ares es el perro que cuida el taller, lo amarramos porque ese perro es hijo del diablo, y Bamby que siempre anda suelta, es también una cabrona pero es más tranquila, es la reina del taller ¡eso sí, no me los molestes porque en serio ni yo meto las manos! Son doberman y son como mis hijos, Ares ya lleva varios en la lista, desde perros, gatos, y todo animal que se para por aquí, hasta cabrones que se han querido meter, y pos a uno que otro despistado. En cambio Bamby es un amor, es la única que controla a Ares hasta lo regaña ¡como buena madre que es!
Ve por ejemplo una vez vino un cuate en su camionetona con su Pit Bull, enorme el pinche perro, cuando vió al Ares se puso como loco, mi cuate se puso de cremoso a decirme que su perro se chingaba al mío, la onda fue que lo bajo de la camioneta y se lo acerco al Ares y como estaba el otro estaba amarrado se aprovechó, le pego una mordía, eso sí me puso medio ranchero, lo rete a una pelea con los perros en caliente, cuando voy a soltar al Ares ¡madres que se le avienta y lo comienza a madrear!, lo tenía del lomo todo desangrado y el cuello ya casi abierto, este loco saco una pistola y le apunto a mi perro que ya tenía como trapo al Pit Bull, me metí a la bodega saque mi pistola y le apunte a Carlos ¡sí se chingaba al perro yo me lo jodía a él!,  tome al Ares, se lo quite de encima al Cadena (el otro perro).
Lo recogió más muerto que vivo, se subió a la camioneta ya no volvió ni por sus refacciones.
También me acuerdo de un chaval quehabían corrido de su casa por drogo, tendría unos veinte años cuando me pidió quedarse aquí por un tiempo, lo cobije durante más tiempo del que pidió. Dormía en uno de los autos que tenía en el taller y me ayudaba, veía que Bamby se daba bastante con él, pa´donde fuera lo seguía y siempre se sentaba de frente a él para olerle entre las piernas, a la larga se me hizo extraño porque esa perra namás conmigo se daba pero a él lo comenzó a buscar insistentemente. Me agradaba eso porque ya no era el único que se ocupaba de bañarla y darle de comer.
Un día se levantó y me comento que se sentía mal, pero luego se repuso, no hicimos caso de su mal porque no parecía ser grave, después comencé a darme cuenta de que olía feo, y luego fue más fuerte el olor, lo fregábamos que se bañara bien pero ni así, otro día vimos que no podía caminar y se nos hizo más raro aun, porque tampoco la perra se le acercaba, ya no lo buscaba tanto. Me sorprendí al darme cuenta de que se metía con el animal, lo corrí del taller, ¡eso es inhumano! Ya entre los chamacos al poco tiempo me entere de que se murió, supe que le había dado una infección de la que no se pudo curar, decían que se le caía a pedazos el miembro.

El Oso

El Oso este cabrón, no sé qué pacto tiene con el diablo ¡porque nada bueno es! Aún sigue chingando, lo ves que todas las mañanas sale del cuartito que me vive y ya amaneció con su cigarrín de mota, a ese la vida se la pasa por todos lados, es un huevón pero como él dice: llevo una vida cansada, ¡para que trabajo si ya la tengo resuelta! Si bajita la mano le dejaron una herencia de cerca de los 5 melones ¿así, pos quien no?
Lo recuerdo cuando era pequeño, yo era un joven, el corría en calzones haciendo y deshaciendo, me di cuenta de que iba a ser tremendo y no me equivoqué. Siempre ha vivido por aquí, no hay modo de que se largue o se haga una vida como la gente normal. Se subía a la barda que esta al fondo del taller y se la saltaba, le valía suertes rajarse la cabeza o abrirse un brazo…
Su vida había sido un entrar y salir ¡pero del reclu! él mismo cuenta que estando ahí era la gloria, se sentía en el paraíso, él y su compa el Lara eran clientes asiduos. Eran de los pesados, ahí los respetaban, nadie se podía meter con ellos; cuentan que hasta los demás les servían, la tira les hacían los mandados; les encendían el cigarrín, la coca y la mota les sobraba.
Al Flaco le dicen así porque en verdad que tiene bastante parecido con el Agustín Lara, además de la “cortadota” que trae en la cara, es más pasan por hermanos los cabrones, a ese la vida también le bailaba bonito, ese cabrón se paseaba la cárcel en tanga exhibiéndose, mostrando sus tatuajes, ¡eso sí, bien vestido parece gente normal, pero namás abre la boca y saca de basura! el mismo cuenta que le gustan las rucas porque les baila el dinero, pa´ él es así como vivir a la buena, hace feliz mientras lo hagan feliz. Me contaba el mañoso del Oso que una vez en un cuarto que rentaba, no tenía muebles, ni luz, nada absolutamente nada, solo latas de aluminio tiradas por todos lados, namás llegaban a fumar piedra después de haber acabado su turno de vender, estaban poniéndose bien locos cuando en eso oyen un golpe muy fuerte como de metal, creyeron que era su viaje cuando de pronto escucharon las voces de hombres, eran los federales que les cayeron; él y los otros que estaban tirados en el suelo bien pasados salieron hechos la madre a esconderse, todo estaba a oscuras y los federales iban con unas lámparas pequeñas, al Oso siempre le ha gustado vestirse de blanco y como las paredes eran blancas se pegó a la pared cual cristo crucificado, pasaron cerca de él pero no lo vieron; ya se iban, cuando oyeron que se movíanlas latas de cervezas tiradas en el suelo, se volvieron a meter y lo encontraron; ¡el ruido no lo había hecho él, sino una de las tantas ratas que vivían ahí!
Lo subieron a una camioneta en la parte de atrás lo aventaron desde las escaleras y encima le tiraron la puerta de metal que habían tumbado antes con la camioneta.
Esas son algunas de las aventuras del “Osito” por mencionar algunas, y es que siempre lo dije este va a ser un cabrón desgraciado ¡Pero eso sí, de que han vivido bien y gozaban de buenas viejas, no lo dudo, porque eran de los distinguidos en el Bull Pen uno de sus lugares favoritos, un table de buena categoría ¡ellos eran los ganónes, dueños y señores de lo que circulaba, fue ahí que conocieron a nuestros estimados Chico Che y Karmito!

Chico Che

Otro de los que no se me pueden olvidar jamás es el canijo de Chico Che, este chavo se llevaba la vida suave, todo tranquilo, sin problemas, llegaba con Los Barbaros a rolar aquí, se inspiraban bajo el árbol y entre locura y quesera sacaban sus rolas, eso fue lo que pego después.
Se separó de Los Barbaros creo porque tuvieron diferencias, pero decidió armar su grupo, le latía un buen el rock, que si los Rolling Stones, los Beatles y no sé qué greñudo más que solo él entendía,  pero esas jaladas no pegaban por estos lugares; aquí lo que rifaba era la chunchaca, la cumbia y pa´eso también se pintaba solo.
Me acuerdo que en una ocasión de las tantas que vino, me comento que en el camino venía fumando y escuchando a su alrededor, entre su gran viajeescucho que las viejas chismosas de la cuadra siguiente se quejaban de la crisis, que el marido no les quería dar más dinero porque contrabajo le pagaban, que para tomar si tenía el canijo y no sé qué tantas cosas de esas que namás hablan las damitas argüenderas, y como ya andaba en esas de buscar nombre pal´grupo le puso “Chico Che y la Crisis”.
Si una cualidad tenia este cabrón es que era neta y sabia escuchar, eso si se lo reconocíamos. Y de todas las cosas que escuchaba, salían esas rolitas que le dieron tanto éxito.
Era un bato bien alivianado, bien sencillo y tenía un pinche jale con las viejas a pesar de que taba re-feo el jijueputa. Y en esa misma línea iba el Karmito que en vez de músico parecía chamán, ¡pero de magia negra! Ese era otro que sacaba una de ocurrencias y locuras.
Era bien pasadito, cuando destruyeron el antiguo reclu, él fue de los más vivos porque quedo un resto de material, varilla y no sé qué más que me regalaron, viene el cabrón y en una de las tantas borracheras me convenció para que le diera las casi  tres toneladas de varilla que me habían dado, con eso levanto su casa, ahí entre todos los amigos y los músicos,  toda mal hecha la hicieron ¡ni pareja quedo pero él se construyó un caserón!

El Irving

Lo curioso es que ni de grande se compuso, cero estudios, aunque siempre le pagaron buenas escuelas, creo que si hubiera querido hubiera sido alguien chido ¡pero no!, el que está destinado a la nada, no pasa. Tiene una esposa y un hijo que lo quieren mucho pero el no creo que quiera a nadie, vive fregando a quien puede, es más mentiroso que un loco, en serio el sueña que es no sé qué cosas, que tiene trabajo de gente importante, hace, deshace y en realidad a estas alturas ya roba oxígeno, pobre chavo, ha tenido muchos trabajos pero siempre se sale a la primera semana o lo corren porque ya se tranzo algo, lo que sea es bueno, mientras le alcance pa´comprar su cigarrito. Gracias a Dios no se mete otra cosa, porque ha como es de agresivo ya es para que hubiera matado a un cristiano ¡sino es que ya lo hizo! En una de esas tantas veces que vino contaba que iba manejando su vocho, estaba esperando a que el semáforo cambiara a verde cuando oyó que aun costado se pusieron unos muchachos en un Chevy y quizás pensó este loco que se reían de él, cuándo ya con el demonio adentro Irving los volteo a ver, se pegó la vuelta y saco algo de la parte de abajo de los asientos traseros, se bajó del vocho a darle de batazos a los chavos, al que iba al volante le rompió la naríz y le tumbo los dientes, al chavo que estaba sentado en la parte de atrás le quebró la muñeca y los otros no supieron ni que hacer, la onda es que este cabrón cuando se pone como loco le vale madres partirse el queso con cualquiera en donde sea.
Aunque también tengo que reconocer que tiene sus momentos en los que cae rebien por menso, una vez me llevo un ramo de tulipanes amarillos enormes, después de que me dieron de alta del hospital; me habían amputado la pierna hasta la altura de la rodilla y todo por un pinche golpe que me dí en la uña y no me la cure a tiempo, cuando vine a ver el dedo lo tenía de color morado, fuí según a que me quitaran la uña pero qué diablos regrese sin dedo, al poco tiempo comencé a ver parches por toda la pantorrilla y ¡qué carajos! ya se me había subido la gangrena, no me quedo de otra más que amputarla.
Ese día vino este loco y me da las flores bien feliz, se me hizo extraño más viniendo de él, cuándo entre sus idioteces se le sale decir que se las había robado de la florería donde trabajaba para regalármelas, me tire de la risa, se las tire en la cara y lo mandé al carajo. Después de eso me pongo a pensar en que ya no me falta mucho pa´volar, digo pensando en que ya no tengo dieciséis, me gustaría que me enterraran aquí mismo, a un lado del árbol de Chico Zapote, que apuesto ¡conoceré sus secretos y entonces conoceré sus raíces!

El Abogado

El abogado es un caso extremo, es otro de los que aparentemente se ven como un hombre normal, serio, responsable y muy trabajador, que siempre ha tenido buena  chamba, siempre andaba platicando de sus trabajos, pero la onda es que era otro show, bien drogo, namás venía se echaba unas cheves, compraba su quinientón de coca  y se iba a “La casa de cenizas” a inyectarse no se cuanta porquería, esa onda de las inyecciones nunca me gustaron, ni me parecía que vinieran aquí a ponerse mal. Era bien puerco, namás hablaba por teléfono y le llevaban la coca como si fueran pizzas a domicilio y siempre que se la metía tenía a una vieja diferente con el que también se ponían locas, varias veces supe que lo asaltaron, incluso una vez se corrió el rumor de que otro cabrón ya bien pasta lo violó, pero de eso namás sé que son chismes.
Supe después de él que era bien pasado con su ruca, una vieja guapetona, cada nada le daba madrizas y la dejaba mal, pero no le hacían nada porque el tipo aparte de que tenía varo, estaba bien parado, pues todos los otros abogados y jueces eran sus compas, quien puede contra toda esa corrupción.
Pero todo por su propio peso cae, no le deseo mal, ojala y se compusiera, pero cuando ya se está muy clavado en los vicios te conducen mortal.

El niño

El niño era el tipo intelectual ¡ya sabes en estos lugares se junta de todo un poco! hay de lo mejorcito hasta lo peor, aquí todos nos hermanamos. Uno de los niños, porque en realidad llegaban como tres, era un chavo chaparrito, buena onda, namás venía a fumar y a escuchar las babosadas que todos platicaban, la onda de él era leer y vagar, supe por él mismo que tenía una querubín, pero estaba bien morrita, me contaba de que se escribían cartas y que le gustaba estar con ella viéndola jugar futbol o beisbol, esas ondas namás eran en mi tiempo, que si las cartitas, aunque la neta a mi poco se me daba.
Ese cuate me latía un resto porque aún es de los pocos que de verdad se preocupaba por no ser tan cabrón, hasta donde me ha contado me dijo que se casó con la morrita de trece años y ya tienen un morrito. A veces traía a la chava, jalaba parejo ¡si hay algo aquí en este taller, es que a las mujeres me las respetan y el canijo que se quiera pasar de lanza nos lo chingamos!
La onda es que luego trajo a la morrita venía a traerme tamales, también le gustaba venir a escuchar a la bola de locos que venían, y ¿por qué no?,  también lo tengo que decir se echaba su cigarrín de mota, eso si bien alivianada, segura de que sabía que aquí no le pasaba nada, que si viene la “tira” no es por ella.
Pero bueno si de recuerdos viviera no acabo de contarte nunca, yo estuve cuando lo de Garrido, trabaje en la presa Peñitas, que en vez de trabajador parecíamos reclusos, de haya también me escape, y si te sigo diciendo te vas a dormir (se ríe don Bartolo).
Y pues de lo poco que vendo entre estos canijos y lo que me trae una de mis hijas es que saco para comer y de ahí saco para mis gustitos que a estas alturas cualquier cosa es un lujo. Ahora así me paso ya los días, sentado aburrido, namás pensando en todo lo que hice o pude haber hecho, ¡antes me decían que parecía invencible, eratan fuerte, mis manos eran muy grandes, me vacilaban diciéndome que no parecían manos sino tenazas que podían cortar! Hoy solo platico con la sombra de aquellos que ya se fueron y que aun frecuentan el Bar-Tolo… entre recuerdos.
Hoy, aun cuando visito a don Bartolo salen a relucir sus recuerdos, aún la lucidez de sus historias no dejan de sorprender, su piel reacia y morena como la de los indígenas, dura y con un sinfín de arrugas, su casi ceguera y su pierna amputada, lo inmovilizan un poco, pero es de esos hombres que el orgullo lo levanta cada día. Sus ganas de aprender no lo dejan caer. Aun se le ve a don Bartolo muy fuerte a pesar de su vejez.
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