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Igualdad laboral

Igualdad laboral

Felipa Nery

De los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, las mujeres de México siguen siendo de las más rezagadas en relación a la inclusión laboral, con respecto al varón.  Si bien se ha alcanzado la paridad de género en la matriculación en todos los niveles educativos, y son las que más títulos obtienen, son las que menos acceden a los empleos y aquellas que lo tienen, reciben menos salario, con respecto a los hombres que tienen el mismo nivel educativo que ellas, según resalta un informe de la OCDE. México es uno de los países donde aún no se hacen valer los derechos que las mujeres tienen reconocidos en su ordenamiento jurídico interno e internacional, si bien nuestra constitución política establece en su artículo cuarto, la igualdad entre el varón y la mujer, la realidad es que esta dista mucho de concretarse, lo mismo que los derechos laborales consagrados en el 123 constitucional, la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, pero sobre todo, el artículo 23 la Convención Americana de los Derechos Humanos, tratado internacional de derechos humanos que en México están comprometidos a respetar y hacer valer, tanto las autoridades jurisdiccionales, como administrativas, a partir de la reforma constitucional del 2011, en materia de derechos humanos, esta Convención establece la igualdad de derechos y oportunidades, para los asuntos públicos, tanto de elección popular, como para la función pública, sin embargo todas estas disposiciones normativas, aún falta mucho para que se concrete en México. El pasado 1 de julio se alcanzó la paridad de género en los cargos de elección popular en el Congreso de la Unión, pero al conformarse los órganos de gobierno tanto de la Cámara de Diputados, como del Senado de la República, fueron los hombres los que quedaron al frente de los mismos, las mujeres las relegaron a un segundo plano; sin embargo, aquí en Tabasco, es de destacarse que al frente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, quedó una mujer. Pero también en los cargos de la administración pública federal, estatal y municipal, se debería incluir esta paridad de género, porque tanto en el país, los estados, como en los municipios hay mujeres suficientes y preparadas para ocupar los cargos administrativos, pero los gobernantes aún tienen sus dificultades para incluir entre sus equipos de trabajo a las mujeres, a pesar de que saber que son responsables y capaces. Esto ocurre en la administración pública, pero lo mismo pasa en el sector privado, donde existen empresas en las que no se aceptan a las mujeres, porque al embarazarse tienen que concederles licencia para el parto, posteriormente para la lactancia y después solicitan permisos para ausentarse de sus labores, cuando sus hijos se enferman. En México nos hace falta mucha cultura en todos los sentidos, pero en especial, en esta de superar la desigualdad entre el varón y la mujer, para que esta deje de ser discriminada, por considerarla que no es capaz para desempeñar los empleos igual que el varón.