Precisamente ayer… se repitió la historia

Precisamente ayer… se repitió la historia

Por: Felipa Nery

En punto de  las siete de la mañana con 19 minutos de ayer 19 de septiembre, el presidente Enrique Peña Nieto había izado la bandera en el Zócalo de la Ciudad de México, en conmemoración de las más de 10 mil víctimas que habría dejado el terremoto de 1985; a medio día, viajaba a Oaxaca para continuar supervisando la ayuda humanitaria que se presta a los afectados por el terremoto del pasado siete de septiembre; sin embargo, en pleno vuelo, minutos antes de aterrizar en esa entidad, es informado de un terremoto con intensidad de 7.1 grados, que afecta a la Ciudad de México, por lo que el avión tiene que retornar a la Ciudad de México y aterrizar en una base aérea militar, ante la falta de condiciones para descender en el aeropuerto de la Ciudad de México que habría sufrido algunos daños, por lo que fue cerrado a toda actividad;  en la base aérea de Santa Lucía, aborda un helicóptero, a través del cual puede hacer un recorrido por la Ciudad, para conocer la magnitud de los daños ocasionados . Hasta la tarde de ayer se conocía del derrumbe de varios edificios, algunas escuelas y ya tenía cifras de decenas de muertos incluso de entidades vecinas como Morelos, donde se registró el epicentro del segundo sismo de ayer. Algunos se preguntan y por qué un sismo de 7.1 grados les causó más daños que el de 8.2 grados registrado a la media noche del siete de septiembre, y la respuesta es, porque el sismo registrado ayer, que causó derrumbes de edificios y muertos, tuvo su epicentro en el Estado de Morelos, a una distancia de 135 kilómetros de la Ciudad de México, pero unos minutos antes también se había registrado otro sismo de 6.8 grados con epicentro en el estado de Puebla,  en tanto que el terremoto del siete de septiembre, su epicentro se ubicó en Tonalá Chiapas, a 700 kilómetros de distancia de la Ciudad de México, por tanto la magnitud de su fuerza era menos destructivas para la Ciudad de México, en comparación con los daños que sufrieron como Oaxaca y la misma Chiapas. Lo triste y lamentable es que México se encuentre en situación de desgracia, tras desgracia, que de un día para otro, una noticia sustituye a la anterior; mientras que el ocho de septiembre estábamos aterrorizados por el sismo de 8.4 grados aquí en Tabasco,  a inicios de esta semana aún estábamos consternados por la desaparición y feminicidio de Mara Castilla, que había provocado la movilización de mujeres de varias partes del país en reclamo de una alerta nacional contra los feminicidios  y ahora nos encontramos envueltos en otra tragedia por este terremoto que mata  a decenas de personas en la Ciudad de México y Morelos, provoca derrumbe de edificios, y lo peor, que todas las personas que auxiliaban en Oaxaca y Chiapas, tienen que retornar a la Ciudad de México para apoyar en el rescate de la víctimas, todo esto, en medio de los altos niveles de inseguridad y de pobreza extrema en la que viven millones de mexicanos.