SINDICATOS CORRUPTOS

SINDICATOS CORRUPTOS

La Iglesia Católica asegura que gran parte de la sociedad siente desconfianza de los grupos gremiales y consideran que su actuar es corrupto, poco honesto y carente de solidaridad con los trabajadores.

La Arquidiócesis de México criticó el actuar de los sindicatos mexicanos; dice que son vistos como fuerzas políticas que se venden al mejor postor

AGENCIA
REDACCIÓN

CIUDAD DE MÉX; 28 DE OCT.- La Arquidiócesis de México lamentó que en la actualidad los sindicatos mexicanos no gozan de buena fama.
Gran parte de la sociedad siente desconfianza de los grupos gremiales y consideran que su actuar es corrupto, poco honesto y carente de solidaridad con los trabajadores.
De acuerdo al semanario católico Desde la Fe, publicado por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en su editorial titulado: “Sindicalismo en México, un llamado a su origen”, a los sindicatos se les ve como fuerzas políticas que se venden al mejor postor y que han sido secuestrados por sus líderes inmorales que han logrado eternizarse y generar formas de poder contraria a la naturaleza de los gremios.
“Y que ahora amenazan con secuestrar al Estado si este no se alínea a sus intereses, que por cierto, no son los mismos que los de sus agremiados, y mucho menos ayudan al desarrollo nacional”, destacó.
De igual forma, agregó, no es aceptable la falta de sensibilidad social por parte de la clase patronal, ni la explotación de los trabajadores -a quienes se les otorgan sueldos indignos- ni los contratos de protección ni la creación de sindicatos charros, como tampoco es aceptable permitir que haya prácticas de seudo sindicatos que emplazan a huelgas con actitudes de cerrazón, sin propuestas realistas y con la falsa intención de proteger al trabajador.
La editorial aseguró que estas luchas se han convertido en el ejercicio de poder de unos contra otros y no en el bien común o en la búsqueda de la justicia; mientras uno amenaza con despedir, el otro amaga con irse a la huelga, no obstante, aclaró que no hay duda que la organización de los trabajadores es necesaria y por eso bienvenida, pero siempre debe conducirse con la claridad de lo que realmente es justo con rectitud y honestidad.