Y sus gobernantes, bien gracias

Y sus gobernantes, bien gracias

Por: Felipa Nery

Dos asesinatos han provocado escándalo en este país en las últimas horas. Se trata, del asesinato del vicepresidente de Televisa, Adolfo Lagos Espinosa, y del Ombudsman de Baja California Sur, Silvestre de la Toba Camacho y su hijo Fernando de la Toba Lucero; el primero ocurrió la mañana del domingo en una carretera del Estado de México, cuando se ejercitaba en un bicicleta; y el segundo, la noche del lunes, en La Paz, Baja California Sur, cuando la víctima conducía su camioneta, en la que viajaba con su familia, en la que también asesinaron a su hijo y su esposa e hija, también resultaron heridas. El funcionario de Televisa habría muerto por una bala que le dispararon sus mismos escoltas que iban en una camioneta detrás de la bicicleta,  quienes además, chocaron contra la bicicleta cuando él aún estaba arriba, provocando su caída,  en un supuesto nerviosismo, cuando vieron que dos sujetos intentaban asaltarlo y al disparar, hirieron a su jefe en el abdomen, y dejaron escapar a los supuestos ladrones;  subieron a su jefe a la camioneta para trasladarlo a un hospital, pero mientras iban en camino se les ponchó una llanta, por lo que tuvieron que esperar una ambulancia que los trasladó al hospital, donde falleció; junto con el funcionario de Televisa también iba en bicicleta un amigo de él, quien resultó ileso, porque este iba unos metros delante de él. Sin duda, que este, es un hecho muy  raro, pero la fiscalía del Estado de México, ya se ha adelantado a decir, que se habría tratado de un homicidio imprudencial por parte de su escolta. En tanto, que el asesinato del ombudsman de Baja California Sur se suscitó cuando se encontraba esperando la luz verde de un semáforo, en ese momento fue rafagueado, junto con su hijo, y su camioneta se fue a incrustar con un camellón y después con un edificio; es el primer asesinato del presidente de una comisión estatal de derechos humanos; hasta ahora, habían asesinado a muchos defensores de derechos humanos y a periodistas que se han atrevido a hacer denuncias públicas en relación a la descomposición social que se vive en sus entidades y la colusión de los gobernantes con las mafias, pero no a titulares de las comisiones. Estos hechos, son solo una muestra, de lo que indican las estadísticas, del aumento de la descomposición social en el país que se le cae en pedazos a los gobernantes, sin que se vean acciones que den resultados. Según cifras difundidas por la Secretaría de Gobernación, el mes de octubre pasado fue el más violento, de las dos últimas décadas, al cuantificar 2 mil 371 homicidios dolosos, que  suman ya  más de 110 mil ejecuciones en lo que va de este gobierno; si en el mes de marzo el semanario Zeta cuantificaba 90 mil 649 ejecutados en 50 meses del gobierno de Enrique Peña Nieto, de acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la contabilidad de Animal Político, señala ahora, que en 2017, son un total de 20 mil 878 carpetas por homicidio. Así estamos en este país.