Por: Felipa Nery

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong ha advertido a los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que el gobierno federal actuará para desbloquear las vías de comunicación terrestre en Oaxaca, en caso de que los manifestantes no muestren un cambio de actitud por la vía del diálogo. Y es que en los estados de Oaxaca y Chiapas, las protestas de los maestros inconformes con la reforma educativa se han recrudecido, al bloquear las principales vías de acceso a esas entidades, por lo que ya escasean artículos de primera necesidad, así como las gasolinas; pero sobre todo, las actividades económicas están semiparalizadas. Ha habido encuentros entre el secretario de Gobernación y los maestros de la CNTE, pero la posición del gobierno es que no está a negociación la reforma educativa, ni la libertad de los líderes de la CNTE. Hace unos días, el ex rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, decía en un artículo que publicó en un diario de circulación nacional: “La pregunta no es si México requiere o no una reforma educativa, porque la respuesta es obvia. Más oportuno parecería preguntarnos si se requiere la misma reforma en un país tan diverso en lo cultural, multiétnico, pero sobre todo, tan desigual. No se trata de soslayar la simulación, ni la ineficiencia menos aun la corrupción. Pero ¿De veras aplica la misma reforma en los más de 200 mil planteles educativos que tenemos, según el censo del INEGI? ¿Aplican los mismos mecanismos de evaluación, estímulos y sanciones para los más de 2 millones de trabajadores de la educación?, ¿Acaso no hay espacio para negociar variaciones locales, usos y costumbres regionales arraigados a la cultura y las tradiciones que les son propias?”, y él mismo respondía:  “Nada de ello está reñido con la calidad educativa, la responsabilidad magisterial y la rendición de cuentas, organismos como la UNESCO estarían de acuerdo con ese enfoque”, y hacía votos para que en el diálogo que se abrió en Gobernación se considerara esta situación. Sin embargo, lo único que vemos es la amenaza del garrote.