Por: Felipa Nery
Como ocurre cada año, el problema de las “cuotas voluntarias”, vuelve a presentarse en ésta época de inscripción de los niños a las escuelas de nivel prescolar, primaria y secundaria. Una de las inconformidades que se han presentado en las protestas de los maestros contra la reforma educativa, y a la que se sumaron muchos padres, fue por la responsabilidad que quiere trasladar el Estado a los padres de familia, de hacerse cargo del mantenimiento, del pago de la energía eléctrica y demás gastos que se generen para mantener en condiciones de uso las aulas escolares, cuando es una responsabilidad que recae en el gobierno, porque el artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que la educación es gratuita y al cobrarse “cuotas voluntarias”, se está condicionando el derecho a la educación de los niños. La supuesta asociación de padres de familia, se ha convertido en cómplices del gobierno, para cobrar cuotas altísimas a los padres de familia, y además exigir que los alumnos lleven escobas, trapeadores, papel de baño, desinfectantes, que al obligar a todos los niños, se hacen grandes cantidades que después se convierten en conflictos, porque hemos conocido de problemas entre los mismos padres de familia, por el mal uso tanto de los insumos, como de los recursos económicos que reciben, mismos que dicen los malgastan miembros de la asociación, junto con algunos directivos de las escuelas. Padres de familia han denunciado que en la escuela técnica número uno y en muchas otras, les están obligando a pagar una “cuota de recuperación” de 500 pesos, y cuando se trata de varios hermanos, cobran 100 pesos más por cada uno. En esta escuela han dado un número de cuenta bancaria a los padres, para hacer estos depósitos, para poder concluir la inscripción de sus hijos; una vez hecho el depósito, una copia de la ficha la deberán entregar en control escolar de la escuela y lo mismo ocurre en todas las escuelas, porque es una realidad que el gobierno se ha desentendido de dar el mantenimiento debido, así como los insumos que se requieren para que los alumnos puedan estar en condiciones adecuadas y humanas en los centros escolares. Sin duda, que estas acciones que permite y tolera el gobierno, a pesar de que por un lado dicen que las cuotas no son obligatorias, provoca que la gente de escasos recursos económicos se quede sin la posibilidad de inscribir a sus hijos, porque no tienen para pagar la “cuota voluntaria”. Si el Estado permite que los niños se queden sin ir a la escuela, se está vulnerado su derecho humano a la educación, consagrado no sólo en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sino en tratados internacionales, como la Convención de los Derechos de los Niños, pero además, se está discriminando a los niños, porque entonces, los que provienen de hogares donde sus padres no tienen posibilidades económicas, no tendrán derecho al desarrollo al bienestar que les debe garantizar el Estado, cuando los padres no puedan hacerlo, y entonces, estarían condenados a la mendicidad.