Por: Felipa Nery
Y alguien tenía que pagar por la mal logrado presencia en Los Pinos, del candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, que tanta descalificación trajo al presidente Enrique Peña Nieto, a quien muchos acusamos hasta de traición a la Patria, por esta abominable idea de traerlo a nuestra propia casa a que se burlara de los mexicanos en nuestra propia cara, más de lo que ya lo había venido haciendo desde su país. Según dicen, la idea de traer a Trump a México, fue del secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Después de conocerse la noticia de la separación del cargo, aunque algunos justifican que fue él quien renunció, Loret de Mola, desde Televisa –la fábrica de candidatos presidenciales–, seguía haciendo comentarios ayer, en el sentido, de que se le había relevado de Hacienda, para consolidar su candidatura a la presidencia de la República, o que iría por la gubernatura del Estado de México. ¿Pues en qué cabeza cabría pensar que se le pudiera hacer candidato a alguien que ha traicionado al país trayendo a México a Donald Trump?, si es como dicen, que la idea de que viniera, fue de Luis Videgaray, quien era el principal consejero de Enrique Peña Nieto. Pero además, fue su brazo derecho que le ayudó a llegar a la presidencia de la República, quien logró el Pacto por México y las reformas estructurales, junto con los otros tecnócratas, el secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer y el actual dirigente del PRI, Enrique Ochoa Reza. Hoy, no hay dudas, de que la intención de Luis Videgaray, no era la de buscar algún beneficio para México, con la visita de Trump a Los Pinos, lo que él buscaba era beneficio personal, porque es un tecnócrata y comulga cien por ciento con los republicanos, por eso el mismo Trump se atribuyó el motivo de la renuncia de Luis Videgaray. Luis Videgaray, quien tenía aspiraciones de ser candidato a la presidencia de la República, habría pensado que si desde México le apoyaba para llegar a la Presidente de los Estados Unidos, Trump podría ayudarle a llegar al gobierno mexicano. El Presidente Enrique Peña Nieto, que había tenido otras crisis en su gobierno, como la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa, la de la Casa Blanca, de maestros por la reforma educativa, la inseguridad y la maltrecha economía, todas éstas no le habían pegado y descalificado tanto, como la presencia de Trump en México, por lo que no dudó en sacar del gabinete a quien ideó traerlo, sin importarle que estuviera en vísperas de llevar al Congreso el paquete económico del 2017 que se discutirá con los legisladores, porque Luis Videgaray no tendría calidad moral para ir a sentarse con los legisladores y exigirles compromiso con México. No le importó que fuera su amigo, ni quien haya ideado desde el Estado de México la ruta que lo llevó a Los Pinos. Así es la política de utilería. Por lo pronto, el secretario de Gobernación, Osorio Chong, sigue vivito y coleando, aunque también se fortalece el nuevo secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien por segunda ocasión llega a esa posición.