En el corazón de Atenas, las aceras están llenas de transeúntes, los restaurantes están repletos de gente y multitudes enteras salen del metro.
Pero camina unos pasos hacia la cercana Plaza Victoria y encontrarás un chocante mundo de prostitución y explotación
El comercio sexual siempre ha existido aquí, pero ahora se ha visto exacerbado por el aumento del número de refugiados que llegan de Oriente Medio.
Atrapados en esa red de desesperanza hay menores solos, muchos de ellos adolescentes.
¿Cómo funciona?
Comienza con un contacto visual, un saludo aparentemente inofensivo o el pedido de un cigarrillo. En una banca, un hombre mayor se codea con un joven refugiado. Otros recorren la plaza en pequeños grupos para analizar sus opciones.
“Es un juego”, explica el trabajador social Tassos Smetopoulos. “Hay hombres mayores que solo ofrecen alojamiento, comida, ropa. Pero claro, los menores quieren dinero. Esa es la idea: conseguir dinero para irse ilegalmente a Europa central”.
Adicto
Uno de los que buscan un escape es Ali (no es su nombre real), un joven de 17 años que viene de Afganistán.