En febrero del 2016 Haití debía tener nuevo presidente. Pero en el país más pobre de América, sumido en una profunda crisis política, social y humanitaria, las cosas no siempre suceden cuando deberían.
Solo un año después, este 7 de febrero del 2017, el empresario bananero Jovenel Moïse se posesionó como presidente, en una modesta ceremonia realizada en Puerto Príncipe.
La posesión de Moïse tuvo lugar, según se observa en las fotografías enviadas a la prensa internacional desde la capital haitiana, en una tarima que recuerda el palacio presidencial destruido tras el terremoto del 2010, que dejó más de 200.000 muertos y del que todavía no se recupera el país. La sede presidencial haitiana, de hecho, no ha sido reconstruida del todo.
La llegada del empresario a ese cargo se produce en medio de una controversia que no termina, pues con el argumento de que hubo fraude los partidos perdedores no reconocieron los resultados de las elecciones, anuladas en octubre del 2015 y luego aplazadas en tres ocasiones, primero por violentas protestas en las calles y luego por el paso del huracán Matthew.