La ventaja que logró Gremio en la ida de la final de la Copa Libertadores era mínima y, en el duelo de vuelta, salió de inmediato en busca de ampliar la diferencia y lo consiguió, gracias a un error y un golazo que lo llevaron al título, con un marcador de 3-1 global ante Lanús.

Una final de la magnitud de la Libertadores exige concentración, pero José Luis Gómez cometió una pifia al 26’ y con ello llegó el 1-0 de la noche para Gremio, el 2-0 global, una losa que ya se veía pesada para el conjunto local.

En esta jugada, el lateral que había quedado como último hombre, le dejó el esférico a Fernandinho y el arquero ya no pudo hacer nada, pues el delantero encaró y fusiló a Esteban Andrada.

Lanús necesitaba de una hazaña, pero las cosas empeoraron al minuto 41. Luan se escapó habilitado desde el medio campo, llegó a la altura de la media luna, se dio el tiempo de humillar a tres rivales con un amague, se metió al área y después picó el balón ante la salida del portero para tremendo golazo que sería el 3-0 que parecía definitivo en el global, aunque faltaba la segunda mitad.