Por: José Martínez
Una tarea pendiente será la de revisar el manejo del término ‘izquierda’, aplicada a las organizaciones clasificadas políticamente cuando abanderan las demandas sociales de la mayor parte de la población. Sería la atribución principal de los gobiernos democráticos en aras de alcanzar la igualdad social.
Término que si bien es claro en la explicación que señalan los diccionarios en cuanto a su objetivo político, también se presta a confusiones en su actuar.
Rodrigo Borja en la Enciclopedia Política señala: ‘son de izquierda las personas, los partidos, los gobiernos y las instituciones que pugnan por el cambio social hacia adelante’. El mismo autor indica que: ‘de derecha (son) los que se oponen a toda mutación en la forma de organización imperante, bajo cuyo amparo florecen privilegios y prerrogativas en beneficio de las clases, capas o grupos sociales hegemónicos’.
Esta clasificación de izquierda ‘derecha, hace a un lado el concepto DEMOCRACIA y le da la oportunidad a los conservadores y defensores de los regímenes autoritarios a descalificar las auténticas posiciones democráticas al llamarlas reaccionarias, radicales y populistas, cuando éstas son impulsadas por personajes que buscan gobiernos con capacidad de atender y resolver los problemas colectivos.
La clasificación de derecha e izquierda son ambiguas y manipuladas en México. En el sentido que en el discurso electoral, la derecha habla de un cambio que no está dispuesto a impulsar, incluso, están representadas por partidos en cuyas siglas no ofrecen nada, ni se comprometen a nada. Aunque también mantienen posiciones liberales. ¿Dónde se ubicarían Acción Nacional (PAN), Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano?
Para sus críticos, el mismo Partido Revolucionario Institucional (PRI) habría sido rebasado en lo ‘revolucionario’ a causa de decisiones políticas situadas en el terreno de la llamada tecnocracia, que le han abierto las fronteras al capital extranjero si limitaciones, cediendo soberanía. De Carlos Salinas se duce que convirtió al país en una enorme maquiladora y armadora de todo tipo de productos con el TLC, frenando el desarrollo nacional.
Cito que existen otros modelos de partidos. Por ejemplo; el Partido Laborista Inglés, creado en 1900 por una unión de sindicatos, trascendió y se mantiene vigente su presencia gobernando ese país. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fundado en 1879, ha gobernado y co-gobierna España desde su fundación, mantiene su status y sus siglas como propuesta electoral.
El Partido Republicano de los Estados Unidos, maneja un concepto ambiguo, aunque sus militantes se inclinan por el conservadurismo, el libre mercado y la mínima participación del gobierno en la economía; mientras el Partido Demócrata, es de tendencia liberal y progresista con militancia de obreros y campesinos. No obstante, ambas organizaciones partidistas son promotoras del expansionismo económico, industrial y la protección de sus empresas. ¡Así nomás!.
En México entre 1940 y 1965 existió el Partido Obrero y Campesino Mexicano; desapareció al clasificarlos como portador de una utopía. Sin embargo, esas siglas indicaban con exactitud al electorado al que dirigía la propuesta partidista.
Por lo que hace al PRD y Morena, son consideradas ramas del mismo árbol. Reproducen la histórica tendencia de las izquierdas al divisionismo.
HABERES
La cuesta de enero se anuncia esta año más pronunciada y larga por el estancamiento de la economía. Son tiempos de cuidar cada recurso y producir más.