La italiana Sofia Goggia consiguió el oro en el descenso libre del esquí alpino, mientras que la estadunidense Lindsey Vonn, su buena amiga, se quedó con la presea de bronce.

De manera sorpresiva, la noruega Ragnhild Mowinckel se quedó con la medalla de plata, tras realizar un recorrido impresionante, en el turno 19 de la competencia. Mowinckel se llevó también una presea plateada en estos juegos, en el eslalon gigante.

Goggia finalizó con un tiempo de un minuto, 39.22 segundos. Superó por nueve centésimas a Mowinckel, mientras que Vonn finalizó 47 centésimas detrás de Goggia.

A sus 33 años, Vonn es la mujer más veterana en conseguir una medalla en esquí alpino en los Juegos Olímpicos. El récord le pertenecía a la austriaca Michaela Dorfmeister, quien estaba a punto de cumplir 33 años en Turín 2006, cuando se coronó en descenso libre y eslalon supergigante.

Desearía seguir. Quisiera que éstos no fueran mis últimos Juegos Olímpicos, pero lo son”, reconoció Vonn, mirando al piso nevado y meneando la cabeza. “Así que trato de aceptar ese hecho y de lidiar con las emociones que implica, además de disfrutar el recorrido”.

Goggia, quien había recibido recientemente consejos de Vonn para ganar, lo consiguió.