Ante la escasez de agua potable que sufre la zona metropolitana, por los cortes diarios que dejan a los usuarios con sólo seis horas diarias de suministro, y porque el líquido sale de las llaves se observa turbio, con lodo y otras impurezas, los habitantes de la ciudad han realizado compras de pánico de agua embotellada, obligando a los supermercados a limitar la venta a dos unidades por cliente.
Los estantes de las tiendas de diferentes cadenas comerciales permanecen prácticamente vacíos en las áreas destinadas para el agua embotellada. Las primeras marcas que se agotaron en los días recientes fueron las de precios más bajos; pero ya para este miércoles prácticamente no se consigue de ninguna marca o presentación.
Las compras de pánico han sido obligadas no solamente por los cortes masivos, sino porque aun guardando en recipientes el líquido que sale de las llaves en las horas que hay servicio no es apto para beber y ni siquiera para cocinar, pues sale turbio y al quedar en reposo se forma un sedimento lodoso. Incluso si se pone a hervir, el agua tiene un sabor desagradable y se forma una nata aceitosa en la parte superior.
Ante la escasez, las familias han recurrido incluso a sustituir el agua potable por jugos o refrescos, botellas de suero, y algunos adultos han incrementado las compras de cerveza.
Desde el pasado 22 de marzo, los 5.3 millones de habitantes de la zona metropolitana están sometidos a cortes en el suministro de agua potable al bajar drásticamente el nivel de dos de las tres presas que abastecen a la población.