El Tercer Congreso Nacional de Morena, que ayer comenzó y este domingo culminará en la capital del país, resultó una nueva pasarela con aplausómetro para mostrar el músculo de dos corcholatas presentes, una ausente por las exequias de la reina Isabel II y otra rebelde que decidió no ser parte del cónclave guinda celebrado en la Sala de Armas del Autódromo Hermanos Rodríguez.

Pero también la advertencia de que a partir de 2024, el partido oficial ya no contará con su principal activo y promotor, el presidente Andrés Manuel López Obrador, así como las palabras sabias del exmandatario uruguayo, Pepe Mujica, sobre no repetir los errores del PRI.

En ese espacio ubicado en la zona oriente de la capital, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, entre los suyos, intentó mostrar a gobernadores, secretarios de Estado, legisladores y alcaldes que aquí la maquinaria y estructura morenista están aceitadas y listas para lo que venga.

El grito “¡Presidenta, presidenta, presidenta!” y “¡Claudia, Claudia, Claudia!”, se repitió desde que arribó al recinto, cuando recorrió los casi 100 metros hasta el templete, cuando la presentaron y en donde se dejó consentir, apapachar por la alta burocracia morenista, quien le aplaudió con fuerza. A su lado, Mario Delgado, como ella y el propio secretario de Gobernación, Adán Augusto López, con las manos en alto, en señal de triunfo.