Patricia González
“Todo el apoyo federal que requiera Tabasco”, dijo con firmeza y claridad la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Días antes, el secretario federal de seguridad, Omar García Harfuch, también sostuvo públicamente que existe una coordinación estrecha con el gobierno de Javier May Rodríguez para atender el desafío de los grupos criminales y de las bandas delincuenciales.
Un fenómeno que parecía estar limitado al centro y norte del país ha mostrado que es una hidra de innumerables cabezas, un mal árbol con raíces que se dejaron crecer y expandir durante décadas.
Pero también queda claro que no se trata ya de fenómenos locales sino que las redes criminales se extiende por todo el país y el extranjero. Sin embargo, la fuerza de la delincuencia no puede ser mayor a la del Estado o los gobiernos verdaderos, y de la propia sociedad.
Ayer, después de los trágicos sucesos en un bar (cantina) de Villahermosa, la presidenta Sheinbaum dijo desde Palacio Nacional que como parte de la estrategia nacional en materia de seguridad, Tabasco tiene todo el apoyo del gobierno federal. Como le decía, para los conocedores de las bandas criminales, lo que se vive en la tierra de Andrés Manuel López Obrador no es un hecho aislado, ni es algo que surgió fe la noche a la mañana.
¿Qué fue lo que detonó la agresividad de los delincuentes?
La mandataria federal informó que el Gabinete de Seguridad ya trabaja en coordinación con el gobierno estatal para reforzar la seguridad en esa entidad federativa. Expuso: “Estamos trabajando todo el Gabinete de Seguridad y con las autoridades estatales en estrategias especiales para cada estado, entonces así lo estamos haciendo en el caso de Tabasco, que tiene su problemática particular. Está ahí el secretario Omar García Harfuch, en coordinación con el secretario de Seguridad Pública, con el gobernador y todo el apoyo federal que requiera Tabasco”.
La estrategia a la que se refiere la presidenta Claudia para combatir la delincuencia organizada tiene el enfoque internacional con acuerdos con los países vecinos, un componente nacional para atender las causas y los efectos, y acciones estatales y en algunos casos regionales. Como usted sabe, la violencia en Tabasco se hizo visible a finales de diciembre del año pasado, pero es un hecho que las redes criminales se mantenían activas pero con cierto bajo perfil hasta antes de lo que se ha dicho oficialmente que fue una ruptura entre las propias bandas.
A pesar de las evidencias públicas, hasta hace unos meses –antes de la llegada del nuevo gobierno-, se aseguraba oficialmente que los robos, secuestros, inclusive asesinatos eran sólo actos atribuidos a pequeños grupos locales.
El gobierno de Javier May asumió, con firmeza y valentía, el reto de atender las causas con programas sociales y la presencia de la autoridad. Quienes medraban al amparo de la impunidad han dado una respuesta violenta.
EN LA MIRA
Desde lo sucedido en el bar villahermosino –que ya había sido escenario de otros hechos violentos-, una gran parte de la sociedad ha respondido solidarizándose con las familias de las víctimas, pero también respaldado a las autoridades, en especial al gobernador Javier May. Este respaldo deberá concretarse en acciones. Que cada quien asuma su responsabilidad, desde los individuos hasta las familias, las empresas y la sociedad.