Patricia González
El abandono de los adultos mayores por parte de sus hijos u otros familiares es algo que es común en nuestros días y la situación se recrudece cada vez más.
La indiferencia que este sector de la población padece es inhumana además de inmoral puesto que se les hace a un lado como si fueran objetos deleznables que han dejado de ser útiles a pesar de que ellos han sido los cimientos y los pilares de lo que hoy vemos construido a nuestro alrededor.
Las generaciones de padres y abuelos que rebasan los ochenta años son víctima de sus propios parientes, también se abusa de ellos en distinta manera. Hace algunos años, durante el gobierno de Arturo Núñez Jiménez un sector de esta población vulnerable era beneficiada con el programa Corazón Amigo y era muy recurrente que los hijos o nietos de personas, que era la mayoría de ellos, les quitaba parte de los recursos que recibían los adultos diciéndoles que sus tarjetas tenían problemas o que los recursos no les llegaban completos.
Hoy se denuncia que sucede lo mismo con los programas sociales que la población adulta recibe por parte de la federación, sus parientes hacen de las suyas, les arrebatan sus recursos y luego los abandonan. Como si ellos no fueran a llegar a la misma etapa el trato y maltrato que ahora ofrecen seguramente lo recibirán de sus propios vástagos.
Según se sabe hay una iniciativa del partido gobernante en la Cámara de diputados local, donde se plantea reformar la Ley para la Protección de la Personas Adultas Mayores en Tabasco, pero hay que esperar a que se decidan a tratar el problema, mientras resuelven otras cuestiones según la agenda de los legisladores. Con dicha reforma se busca fortalecer el marco legal para proteger mejor a los adultos mayores y sancionar a quienes resulten responsables por el maltrato a estas personas.
Según el Consejo Nacional para la Población (Conapo) en Tabasco se proyecta una cantidad de 680, 184 de adultos mayores para el año 2050, es decir que desde el 2020 se duplicaría el índice. Pero no es lo único, porque a la par del aumento de edad también se disparan las discapacidades o limitaciones propicias de la edad, así como los padecimientos mentales. En contraste, el número de geriatras que hay en el estado es demasiado marginal para cubrir las necesidades de esta población vulnerable. Según las cifras del Inegi, por cada 85 mil adultos mayores de 60 años que habitan en el estado de Tabasco, tan sólo se cuenta con un geriatra.
Nada alentadores los números que vemos y mucho menos el compromiso que las nuevas generaciones adquieren con sus progenitores o parientes que son vulnerables ante la inevitable etapa que es la vejez, donde el adulto mayor se hace más dependiente en el manojeo físico y mental que disminuye considerablemente a través del tiempo. Aunado a ello la irresponsabilidad que demuestran, la indiferencia, el abandono y la segregación de la que los adultos mayores son víctima, causa un estado depresivo en los afectados, lo cual dependiendo la edad y la salud mental, desafortunadamente puede ser deplorable para su calidad de vida.
EN LA MIRA
Pobre y polémica resultó la visita a Tabasco del senador Gerardo Fernández Noroña. El ex militante del PT y ahora integrante de Morena, fue enviado para una misión casi imposible. El tema tabasqueño está en manos del gabinete de seguridad federal.