Abisac Márquez/Avance
Este día se confirmó el fallecimiento de Gustavo Rosario Torres, exsecretario de Gobierno de Tabasco y uno de los personajes más influyentes de la vida política moderna del estado durante las últimas décadas. Su deceso fue anunciado por diversas figuras públicas y medios locales, generando una amplia variedad de reacciones entre actores políticos, instituciones y ciudadanos que reconocieron su trayectoria, marcada tanto por responsabilidades de alto nivel como por episodios controvertidos.
Rosario Torres desempeñó múltiples cargos de relevancia en la administración pública tabasqueña. Fue presidente municipal de Centro de 1983 a 1985, Procurador General de Justicia del Estado —figura que antecede a la actual Fiscalía General— durante la administración de Andrés Granier Melo, y posteriormente secretario de Gobierno en el sexenio de Arturo Núñez Jiménez (2013–2018), consolidándose como uno de los operadores políticos más cercanos al gobernador. Además fue diputado local y federal.
Su paso por la Secretaría de Gobierno adquirió mayor notoriedad en momentos de tensión social y política, particularmente durante protestas magisteriales, conflictos agrarios y negociaciones con sindicatos, donde su estilo directo y su formación jurídica lo convirtieron en un interlocutor firme. No obstante, también fue blanco de críticas respecto al manejo de asuntos de seguridad y gobernabilidad.
Tras concluir su gestión en 2018, Rosario Torres se mantuvo alejado de la vida pública, salvo apariciones esporádicas, como la noticia de su matrimonio en 2021, luego de haber perdido a su primera esposa la abogado Martha Alpuche de Rosario. Desde entonces, su presencia mediática fue limitada.
Entre los episodios más polémicos de su trayectoria destaca la decisión del entonces gobernador Adán Augusto López Hernández, quien en 2019 ordenó retirar los elementos de Seguridad Pública asignados a la vigilancia de inmuebles propiedad del exfuncionario, bajo el argumento de que dicha protección no estaba autorizada por ley.
A pesar de controversias y señalamientos, Gustavo Rosario Torres fue reconocido por diversos sectores como un político de sólida formación, gran experiencia jurídica y habilidad para la negociación, atributos que marcaron su paso por la administración pública.
Su fallecimiento representa el cierre de un capítulo importante en la historia reciente de Tabasco, especialmente en el periodo de transición política derivado de la primera alternancia de la gubernatura del PRI al PRD. Su nombre quedó ligado a momentos claves de la evolución institucional y del reacomodo político en la entidad.
Hasta el momento, no se han dado a conocer detalles sobre las causas de su muerte ni sobre los servicios funerarios.
Gustavo Rosario Torres deja un legado complejo, construido entre responsabilidades críticas, episodios difíciles y aportaciones que influyeron en la construcción de la gobernabilidad en Tabasco. Su muerte se inscribe como un hecho relevante en la memoria política del estado.