Por Felipe Hernández

AVANCE

Una escuela que prometía transformar la educación con ayuda de la inteligencia artificial terminó generando preocupación entre varias familias en Brownsville, Texas. Lo que comenzó como una alternativa moderna y flexible, pronto se convirtió en un ambiente exigente, rígido y emocionalmente desgastante para los estudiantes, según relatan padres afectados.

Todo empezó cuando la hija de nueve años de Kristine Barrios quedó atrapada en una lección de matemáticas dentro del software IXL, una plataforma que Alpha School utilizaba como “tutor” principal. Cada error del programa significaba más ejercicios y más repeticiones. La niña llegó a resolver más de veinte problemas sin descanso, aun cuando dominaba el tema. Pero el sistema insistía en que no podía avanzar hasta lograr un rendimiento perfecto.

Barrios cuenta que su hija pidió ayuda al “guía”, el adulto encargado de supervisar la clase, pero recibió la misma instrucción, debía seguir trabajando, porque así lo marcaba el método. Durante ese fin de semana, sus padres la acompañaron durante horas para terminar la tarea. Aun así, al volver a clases, la niña regresó con una noticia inquietante, mientras intentaba completar la lección, se había rezagado todavía más académicamente hablando.

Con el paso de las semanas, comenzaron a aparecer otros signos de alarma. La escuela notificó que la niña no comía sus almuerzos, pero la versión de la pequeña reveló algo distinto, usaba ese tiempo para intentar ponerse al día en la plataforma. Poco después, un pediatra detectó pérdida de peso significativa. Aunque los padres enviaron snacks recomendados por el médico, la niña confesó que el personal no se los permitía porque “no se había ganado la merienda”.

La familia Barrios decidió retirar a sus dos hijos en noviembre. No fueron los únicos, pues varias familias abandonaron el campus señalando experiencias similares. Aunque Alpha defiende su modelo de “2 Hour Learning”, que promete que los estudiantes aprenden más en menos tiempo gracias a un tutor impulsado por IA, exalumnos, padres y exempleados aseguran que el sistema dependía demasiado de métricas del software y dejaba de lado el bienestar de los menores.

A pesar de las denuncias, Alpha sostiene que las acusaciones son falsas y afirma priorizar la seguridad y el crecimiento académico de sus alumnos. Sin embargo, los testimonios recogidos muestran una realidad distinta, para algunas familias, la escuela que prometía libertad, innovación y aprendizaje acelerado terminó convirtiéndose en una presión constante que niños tan pequeños no pudieron soportar.