Aunque hoy en día existen herramientas y fármacos que permiten reducir contagios y volver más manejable la enfermedad, la decisión de Washington de recortar el financiamiento
Agencia/Estados Unidos
Estadísticas de VIH por estado 2025 y Estadisticas Globales VIH/Sida en Estados Unidos 2025 confirman que la estabilización de la epidemia convive con brechas raciales, regionales y generacionales.
La expansión del tratamiento antirretroviral y de la profilaxis preexposición (PrEP, por sus siglas de profilaxis preexposición) ha permitido reducir contagios y transformar el VIH en una condición crónica manejable para quien accede a la terapia en Estados Unidos.
Nuevos fármacos de acción prolongada, como el lenacapavir, un inyectable preventivo con una eficacia cercana a 99.9%, han sido saludados por ONUSida como herramientas que podrían cambiar las reglas del juego, aunque su precio y la escasa producción limitan hoy el acceso en los países más pobres. Esta contradicción de una ciencia capaz de cerrar la epidemia y un sistema económico que la mantiene abierta es el telón de fondo de cualquier crónica sobre el Sida en 2025.
A nivel global, de lo que se habla es del impacto que está teniendo la decisión del presidente Donald Trump de suspender la financiación de programas internacionales contra el Sida. El informe mundial SIDA, crisis y el poder de transformar, señala que en 2024 había un millón 300 mil nuevas infecciones y unas 630 mil muertes relacionadas con el Sida en el mundo. La organización habla de “una crisis de financiación que pone en riesgo décadas de avances frente al VIH”, un mundo “al borde del retroceso” en el que el progreso de 15 años puede deshilacharse en cuestión de cuatro. En la Unión Americana se encienden las alertas este 1 de diciembre, al conmemorarse el Día Mundial del Sida, una fecha establecida en 1988 como el primer día de salud global por la Organización Mundial de la Salud, (OMS) y asumido después por Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Ese mismo día, en casi todos los continentes, se repite el ritual que ONUSida, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) o síndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida) define como un momento para “unirse para apoyar a las personas que viven con el VIH y recordar a las que han fallecido por enfermedades relacionadas con el Sida”. El lema de este año es “Superar las interrupciones, transformar la respuesta al Sida”
