Agencia/Los Angeles
Ya está el escenario listo. El próximo 8 de febrero en el estadio Levi’s de Santa Clara, California, los Patriots de New England enfrentarán a los Seahawks de Seattle en el Super Bowl LX, en lo que será una reedición de una de las definiciones por el título de campeón más recordadas en la historia de la NFL.
Hace 11 años, en Glendale, Arizona, los Pats conquistaron el Super Bowl XLIX gracias a una intercepción en la línea de gol del novato esquinero Malcolm Butler a Russell Wilson con 26 segundos en el reloj. Esa noche, Tom Brady lanzó cuatro pases de touchdown y estableció un récord personal con 13 pases de touchdown en un partido con el trofeo Vince Lombardi en juego y superó la marca de Joe Montana de 11. Fue nombrado el Jugador Más Valioso del Super Bowl por tercera vez en su carrera y marcó el inicio de una década que terminaría con otros dos anillos de campeón.
Esa herida sigue abierta en los corazones de los aficionados de Seattle, que ahora buscan vengarse de la mano de Sam Darnold y Mike Macdonald para conseguir su segundo trofeo.
El conjunto de Nueva Inglaterra tiene seis campeonatos y en su aparición número 12 en el Súper Domingo buscará superar a los Steelers de Pittsburgh y convertirse en el equipo más ganador.
LOS PATRIOTS CONQUISTAN LA CONFERENCIA americana
La nueva era llegó. Después de siete años, los Patriots de New England están de vuelva en el Super Bowl.
Ya no son Bill Belichick ni Tom Brady los protagonistas, sino Drake Maye y Mike Vrabel. Los Pats jugarán el Super Bowl LX después de vencer (10-7) a los Broncos de Denver en un Empower Field cubierto de nieve.
SEAHAWKS GANA LA CONFERENCIA NACIONAL
Sam Darnold fue una de las piezas clave en la victoria (31-27) en el Juego de Campeonato de la Nacional. El pasador terminó con tres envíos de touchdown y 346 yardas.
Una de las muchas situaciones que hacen peculiar al Lumen Field es el incesante apoyo de la afición a los Seahawks, la llamada “Número 12”, pero el hogar de los nuevos campeones en la Conferencia Nacional rugió como pocas veces cuando Matthew Stafford no completó aquella cuarta oportunidad dentro de la yarda 10, a punto der ganar.
, con poco más de cinco minutos por jugar en el último cuarto.