David Morales

El 18 de junio de 1863 las fuerzas de la Intervención Francesa en México ocuparon la ciudad de San Juan Bautista, hoy Villahermosa, en uno de los episodios más trascendentales de la historia militar de Tabasco. La toma de la capital marcó el inicio de una etapa de dominio imperial en la entidad y desencadenó la organización de la resistencia republicana que, meses después, lograría expulsar a los invasores.

El acontecimiento se produjo en el contexto de la campaña militar emprendida por Francia para imponer en México el gobierno de Maximiliano I de México. Tras la caída de Puebla y la ocupación de la Ciudad de México en 1863, las fuerzas francesas buscaron extender su control hacia las regiones del Golfo y el sureste del país, consideradas estratégicas por sus rutas comerciales y de comunicación.

La principal fuente para estudiar estos hechos en Tabasco es la obra Campaña de Tabasco contra la Intervención Francesa, escrita por el propio Gregorio Méndez Magaña, quien participó directamente en la resistencia republicana. A ella se suman los testimonios recopilados por Manuel Gil y Sáenz en Apuntes para la historia de Tabasco (1872) y posteriormente en su Compendio histórico, geográfico y estadístico del Estado de Tabasco (1877), considerados las fuentes regionales más importantes para reconstruir el conflicto.

Según estas obras, una escuadra francesa apoyada por fuerzas conservadoras mexicanas avanzó sobre la capital tabasqueña aprovechando la superioridad de su armamento y el control de las vías fluviales. Ante la imposibilidad de sostener la defensa de la ciudad en condiciones favorables, las fuerzas republicanas se replegaron hacia el interior del estado, permitiendo la entrada de los invasores a San Juan Bautista el 18 de junio de 1863.

La ocupación no significó el control total de Tabasco. Por el contrario, la caída de la capital impulsó la reorganización de la resistencia liberal encabezada por figuras como Gregorio Méndez Magaña, Andrés Sánchez Magallanes, Lino Merino y otros jefes republicanos. Desde distintas regiones del estado comenzaron operaciones militares destinadas a recuperar el territorio ocupado.

Los estudios históricos coinciden en que la ocupación francesa generó un profundo rechazo entre amplios sectores de la población tabasqueña. La imposición de autoridades afines al Imperio y la presencia de tropas extranjeras fortalecieron el sentimiento republicano en la entidad, convirtiendo a Tabasco en uno de los principales focos de resistencia en el sureste mexicano.

Menos de un año después, aquella resistencia obtendría uno de sus mayores triunfos. El 27 de febrero de 1864 las fuerzas republicanas lograron recuperar San Juan Bautista, obligando a las tropas francesas a abandonar la ciudad. La victoria sería posteriormente reconocida como uno de los episodios más importantes de la lucha contra la intervención extranjera en México.

Cronistas regionales como Manuel Gil y Sáenz, así como autores posteriores reunidos en obras de referencia como Villahermosa, nuestra ciudad y los estudios históricos del Archivo Histórico de Tabasco, consideran que la ocupación de 1863 y la posterior expulsión de los franceses constituyen uno de los capítulos fundamentales en la construcción de la identidad cívica tabasqueña.

A 163 años de aquellos acontecimientos, la toma de San Juan Bautista por las fuerzas francesas permanece como un recordatorio de uno de los momentos más difíciles para la soberanía del estado y del papel que desempeñaron los tabasqueños en la defensa de la República durante la Intervención Francesa.