Patricia González/Desde el Cristal

Cuando Celita venía a México cada tres o cuatro años, pues trabajaba en Houston, Texas, como empleada doméstica desde muy joven, solía ir al dentista para arreglarse la dentadura postiza. Decía que la calidad del trabajo era muy buena y pagaba sin titubeos el monto, pues según ella era mucho más barato que lo que le costaba el mismo servicio en los Estados Unidos donde además el material que se usaba en la hechura de las placas completas era defectuoso al corto tiempo. 

Uno pensaría que en el “primer mundo” este tipo de trabajos o servicios es de primera por el avance tecnológico del que se presume.

Lo anterior es una referencia de algo tan simple que ocurría en los años 90. Celita falleció hace dos años con más de noventa años de edad. Tomamos este simple ejemplo porque hace algunos días una excongresista republicana, de esas personas pro trumpistas y acérrimas creyentes del Make America Great Again (MAGA), quien realizó un viaje a Puerto Vallarta, en Guadalajara, uno de los lugares en los que ella aseguraba que sólo existen caos, terrorismo y cárteles. Marjorie Taylor Greene, congresista por el estado de Georgia, dijo que México era como ISIS, pero con tacos, y quien tuvo que cruzar la frontera de nuestro país porque se dio cuenta que el seguro médico en Estados Unidos es extremadanamente costoso y no puede pagar un tratamiento con células madre.

El costo del seguro médico para una familia residente en los Estados Unidos ronda los 27 mil dólares anuales y un deducible de 10 mil dólares. Pero en México, a la señora Taylor Greene no la atacó ningún terrorista, todo lo contrario, fue atendida. A su regreso a Georgia no dice que México es peligroso sino que el sistema médico de su propio país es “absurdo”. Cómo cambia el discurso de una excongresista que decía que “México es un infierno”, ahora le ha tocado pagar las consecuencias de una de las contradicciones más grandes del país que se dice ser el más democrático del mundo. El descuento médico fue efectivo en México.

La narrativa de estos personajes, que es la misma adoptada por los presidentes de la ultraderecha en varios países latinoamericanos incluyendo al reciente ganador de las elecciones en Colombia, Abelardo de la Espriella, se utiliza mañosamente contra México y hay que decirlo, aprovechando que algunos políticos dentro del mismo movimiento que gobierna nuestro país dan pie y traicionan a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para fortalecer el avance de la Doctrina Monroe en Latinoamérica.

No hay que perderlos de vista. Cómo actúan estas personas y qué han dicho y hecho en el pasado reciente como en el caso de Marjorie Taylor que acusó a sus colegas congresistas demócratas de ser “traidores” y que debían de ser “ejecutados” porque no apoyaban sus aseveraciones de que los tiroteos masivos en las escuelas estadounidenses no eran más que montajes para restringir el uso de armas en su territorio. 

EN LA MIRA

Los MAGA mexicanos no son distintos de los extremistas gringos. A diario usan un discurso en el que afirman que nuestro país se cae a pedazos y que hay una dictadura. Además, en el caso los senadores, hay quienes se la pasan viajando al vecino país del norte para pedir la intervención del ejército de aquel país. No se han detenido a observar siquiera que en el mismo recinto en el que deberían trabajar a diario hay una inscripción en letras doradas que reza: “La patria es primero”.