David Morales

Durante décadas, abrir la caja de un videojuego, colocar el disco en la consola y acomodarlo junto al resto de una colección formó parte de la experiencia de millones de jugadores. Sin embargo, esa costumbre podría estar viviendo sus últimos años. El reciente anuncio de PlayStation, sumado a la estrategia que Microsoft parece preparar para su próxima generación de consolas, apunta a que el formato físico atraviesa su etapa más crítica.

Sony Interactive Entertainment confirmó que a partir de enero de 2028 dejará de producir discos físicos para todos los nuevos videojuegos que lleguen a las consolas PlayStation, tanto de estudios propios como de terceros. Desde esa fecha, los lanzamientos estarán disponibles únicamente mediante distribución digital a través de PlayStation Store o mediante códigos de descarga vendidos en establecimientos comerciales. La empresa explicó que la decisión responde a un cambio en los hábitos de consumo, ya que la preferencia por las compras digitales supera ampliamente a la de los discos físicos.

Aunque los títulos lanzados antes de 2028 continuarán existiendo en formato físico, el anuncio representa un cambio histórico para una industria que durante más de cuatro décadas utilizó cartuchos, discos compactos, DVD y Blu-ray como principal medio de distribución.

A este escenario se suma Microsoft. Aunque la compañía aún no ha revelado oficialmente su próxima consola, diversas filtraciones señalan que el proyecto conocido internamente como «Project Helix» podría llegar sin lector de discos. Paralelamente, reportes especializados indican que Xbox desarrolla un sistema denominado «Disc2Digital», con el que los usuarios podrían convertir algunos juegos físicos en licencias digitales para facilitar la transición hacia un ecosistema completamente digital. Hasta ahora, Microsoft no ha confirmado estas características de manera oficial.

La posible desaparición del formato físico no responde únicamente a una decisión empresarial. En los últimos años, la industria ha registrado un crecimiento constante de las ventas digitales impulsadas por la comodidad de las descargas, las tiendas en línea, los servicios de suscripción como Game Pass y PlayStation Plus, así como el incremento en la velocidad de las conexiones a internet. De acuerdo con los reportes financieros de Sony, alrededor del 80 por ciento de las ventas de juegos completos ya se realizan mediante canales digitales.

Sin embargo, el cambio también ha despertado preocupación entre coleccionistas, especialistas en preservación digital y consumidores. Una de las principales críticas es que la compra digital no siempre implica la propiedad permanente del producto, sino una licencia de uso que puede verse afectada por el cierre de servidores, cambios en las políticas de las plataformas o la eliminación de contenido.

La desaparición de los discos también tendría repercusiones para tiendas especializadas, mercados de segunda mano y cadenas minoristas, cuyos modelos de negocio dependen en buena medida de la compra, venta e intercambio de videojuegos físicos.

A pesar de ello, el formato físico aún no desaparecerá de inmediato. Nintendo continúa apostando por cartuchos para Switch y Switch 2, mientras numerosas editoras independientes mantienen ediciones para coleccionistas dirigidas a un público que sigue valorando la conservación de los videojuegos como objetos físicos.

No obstante, la decisión de PlayStation marca un precedente que pocos imaginaban hace apenas unos años. Si Microsoft confirma una consola completamente digital y otras compañías siguen el mismo camino, la generación que iniciará hacia finales de esta década podría ser recordada como la última transición antes de que los videojuegos físicos pasen definitivamente a convertirse en piezas de colección.