David Morales
La presencia de microplásticos en sedimentos cuya antigüedad se remonta al siglo XVIII ha generado numerosas publicaciones en redes sociales que afirman que estos materiales existían siglos antes de la invención del plástico. Sin embargo, una investigación publicada en la revista Science Advances demuestra que esa interpretación es incorrecta. El hallazgo no modifica la historia del plástico, sino que revela la capacidad de estas partículas para desplazarse lentamente entre las capas de sedimentos con el paso del tiempo.
El estudio, desarrollado por investigadores de la Universidad de Letonia y otras instituciones europeas, analizó núcleos de sedimentos extraídos de tres lagos letones con el propósito de evaluar si los microplásticos pueden utilizarse como un marcador geológico del inicio del Antropoceno, periodo propuesto para describir el impacto global de las actividades humanas sobre el planeta.
Durante el análisis, los científicos encontraron partículas plásticas en estratos cuya formación corresponde a principios del siglo XVIII, mucho antes de la producción industrial de polímeros sintéticos. No obstante, lejos de interpretar este resultado como evidencia de una presencia histórica del plástico, el equipo centró su investigación en explicar cómo estas partículas pudieron llegar a capas tan antiguas.
Los resultados indican que los microplásticos son capaces de migrar verticalmente a través del sedimento durante décadas e incluso siglos. Este desplazamiento ocurre por diversos procesos naturales, entre ellos la infiltración del agua en los poros del suelo, la actividad de organismos que remueven constantemente los sedimentos —conocida como bioturbación— y la compactación progresiva de los depósitos lacustres. Como consecuencia, partículas depositadas recientemente pueden terminar varios centímetros por debajo de la superficie y mezclarse con materiales mucho más antiguos.
Los investigadores observaron además que el comportamiento de los microplásticos depende de su forma. Las fibras textiles suelen permanecer más cerca de la superficie debido a que quedan atrapadas entre las partículas del sedimento, mientras que los fragmentos pequeños y las esferas presentan una mayor capacidad de desplazamiento hacia capas profundas.
Este fenómeno representa un desafío para la geología y las ciencias ambientales. En los últimos años diversos especialistas habían propuesto utilizar la aparición de microplásticos como un indicador cronológico para establecer el inicio del Antropoceno. Sin embargo, la movilidad demostrada por estas partículas significa que su presencia en un estrato no necesariamente corresponde al momento en que dicho sedimento fue depositado.
Los autores del estudio también descartaron que los resultados fueran producto de contaminación durante el trabajo de laboratorio. Para ello implementaron controles de calidad, procedimientos de descontaminación y técnicas de identificación química de las partículas recuperadas, concluyendo que la migración vertical constituye la explicación más consistente para los patrones observados.
La investigación coincide con revisiones internacionales que describen a los sedimentos como uno de los principales reservorios de microplásticos, donde las partículas permanecen activas y continúan desplazándose debido a procesos físicos, químicos y biológicos. Esto obliga a interpretar con cautela los registros sedimentarios utilizados para reconstruir la historia de la contaminación ambiental.
De esta manera, la afirmación difundida en redes sociales resulta engañosa al omitir el principal hallazgo de la investigación. El estudio no demuestra que existieran microplásticos antes de la invención del plástico, sino que evidencia que estos contaminantes pueden infiltrarse en capas formadas siglos atrás, alterando la lectura cronológica de los sedimentos y planteando nuevos retos para la investigación del cambio ambiental.