David Morales

El 9 de julio de 1863, en uno de los momentos más críticos de la historia de Tabasco, el gobernador constitucional Victorio Victorino Dueñas decretó el traslado provisional de los Poderes del Estado a la villa de Tacotalpa, luego de que las fuerzas francesas ocuparan San Juan Bautista, hoy Villahermosa, durante la Intervención Francesa en México.

La decisión respondió a la necesidad de preservar la continuidad del gobierno republicano ante el avance del ejército francés y de las fuerzas conservadoras que respaldaban la instauración del Segundo Imperio Mexicano encabezado por Maximiliano I de México. Lejos de representar una rendición, el traslado de la capital constituyó una estrategia político-militar que permitió mantener la legitimidad del gobierno estatal mientras se organizaba la resistencia en el interior del territorio.

Las principales referencias sobre este episodio se encuentran en Apuntes para la historia de Tabasco (1872) y Compendio histórico, geográfico y estadístico del Estado de Tabasco (1877), del historiador tabasqueño Manuel Gil y Sáenz. Ambos trabajos, escritos apenas unos años después de los acontecimientos, describen cómo la ocupación de San Juan Bautista obligó a las autoridades republicanas a abandonar la ciudad para evitar caer en manos del ejército invasor.

Victorio Victorino Dueñas había asumido el gobierno en uno de los periodos más convulsos del siglo XIX mexicano. Como gobernador liberal, sostuvo su lealtad al presidente Benito Juárez y rechazó reconocer al régimen imperial impuesto por Francia. Ante la pérdida temporal de la capital, decidió establecer la sede del gobierno en Tacotalpa, población ubicada en la Sierra tabasqueña cuya posición geográfica ofrecía mayores condiciones para mantener la comunicación con las fuerzas republicanas y dificultaba el avance de las tropas invasoras.

La elección de Tacotalpa no fue casual. Durante el siglo XIX, la villa mantenía una importante actividad comercial y administrativa gracias a su comunicación con Chiapas y al aprovechamiento de las rutas fluviales y terrestres de la región serrana. Su ubicación permitía conservar el funcionamiento de las instituciones estatales lejos del control francés y facilitaba la coordinación de las operaciones militares encabezadas por líderes republicanos como Gregorio Méndez Magaña, Andrés Sánchez Magallanes y Lino Merino.

Diversos documentos resguardados por el Archivo General de la Nación y el Archivo Histórico de Tabasco muestran que, desde Tacotalpa, continuaron expidiéndose decretos, nombramientos y comunicaciones oficiales, prueba de que el gobierno constitucional seguía ejerciendo sus funciones pese a la ocupación de la capital.

El traslado de los poderes también permitió reorganizar la campaña militar para recuperar San Juan Bautista. La obra Campaña de Tabasco contra la Intervención Francesa, escrita por el propio Gregorio Méndez Magaña, relata cómo las fuerzas republicanas reorganizaron sus contingentes en distintas regiones del estado hasta emprender la ofensiva que culminó con la expulsión definitiva de las tropas francesas el 27 de febrero de 1864.

Para la historiografía tabasqueña, este episodio representa uno de los momentos más significativos en la defensa de la soberanía estatal. Cronistas como Manuel Gil y Sáenz y Manuel Mestre Ghigliazza coinciden en que el traslado de la capital evitó la desaparición del gobierno republicano en Tabasco y fortaleció la resistencia liberal durante la ocupación francesa.