Patricia González/Desde el Cristal
El jueves 30 de julio pasado alrededor de 72 mil marroquíes cruzaron la frontera entre Marruecos y la ciudad norteafricana de Ceuta. Han dicho que este evento ha sido una de las crisis migratorias sin precedentes. Hasta la fecha se han registrado al menos 75 fallecimientos por sumersión o aplastamiento en el mar, según ha reportado la Guardia Civil española que hace sus recorridos en Tarajal, lugar que separa a Ceuta de España en Marruecos.
Sin embargo, se dice que al menos 70 mil marroquíes han retornado a su patria, según datos recientes del Ministerio del Interior de España. Es decir, que esta migración masiva se ve un poco sospechosa pues no es muy congruente entrar ilegalmente a otro país para retornar en pocas horas y poner en riesgo la vida, como los 75 que la perdieron al cruzar la frontera. Según las autoridades españolas han atribuido esta oleada migratoria a falsos rumores a través de redes virtuales sobre una sentencia judicial de que en la península ibérica se regularizarían de inmediato las personas que entraran de manera ilegal.
Este suceso ha sido tomado como un ejemplo de cómo la inmigración puede ser un peligro para la seguridad de los países en que este tipo de ingresos irregulares se da a grandes escalas. Por supuesto que el presidente Donald Trump aprovechó esta oleada migrante para asegurar que si los estadounidenses votan en las próximas elecciones por el partido demócrata esto es lo que seguramente sucederá en la frontera sur entre México y la Unión Americana.
“Así estaremos en tres años si gana el bando equivocado”, afirma el inquilino de la Casa Blanca, además de subrayar que este hecho ha sido una “catástrofe” y una “invasión”.
Vaya manera de intentar criminalizar el fenómeno migratorio como si esto fuera una peste, como también lo quiso comparar el empresario Elon Musk al compartir un video en el que una gran manada de zombis (Guerra Mundial Z) invade un lugar para hacer la analogía de lo sucedido en la ciudad autónoma española. Para el magnate, según el rechazo que recibió como respuesta en las redes virtuales por la comparación con la escena de la película, los migrantes no son seres humanos que tienen el derecho de movilizarse a causa de la pobreza o conflicto bélico a otros países.
Son varias las interpretaciones políticas que le dan a este fenómeno, algunos involucran al presidente Vladimir Putin de ser quien financió esta movilización entre Marruecos y España; otros que esto es un golpeteo y una advertencia al gobierno progresista de Pedro Sánchez, o que puede ser un entramado entre el propio Marruecos, quien está en la sintonía del sionismo del Estado de Israel y los intereses geopolíticos del gobierno de Estados Unidos para profundizar sus ataques contra los sistemas “comunistas y socialistas” de aquellos pueblos que no están de acuerdo con el capitalismo voraz en el que ellos se mueven.
EN LA MIRA
La perversión que despierta la ambición de poder y expansión territorial de las potencias económicas, cualesquiera que sean, utilizan como carne de cañón a la gente más vulnerable.
La necesidad de los pueblos se usa como un arma que justifica la narrativa imperialista e invasora de las élites económicas. Creen que tienen el derecho divino de jugar con la vida de los más desprotegidos.