Felipa Nery/Linea de Fuego
Luego de la difícil encrucijada en la que quedó enredada la Universidad Nacional Autónoma de México, debido a las trampas que realizaron con Inteligencia Artificial algunos alumnos durante a la aplicación en línea del examen de ingreso a las licenciaturas que ofrece, parece que han encontrado una salida y que es: “aplicar a la brevedad un examen de control”, y hacerlo de forma presencial, según ha recomendado la Comisión Técnica que se formó para revisar el proceso de ingreso.
El problema ahora es que quienes aprobaron el examen sin hacer trampas están en contra de repetir el examen, pues dicen que no tienen por qué pagar por otros.
Desde principios de año que la UNAM anunció que esta vez el examen de ingreso se haría de forma digital, vía remota, que los alumnos no tendrían que trasladarse hasta las instalaciones de la máxima casa de estudios del país, que lo podrían hacer desde la comodidad de sus casas, sobre todo, para beneficio de los jóvenes de las entidades federativas que tienen la aspiración de estudiar en esa universidad, se dijo que no habría ninguna posibilidad de copiarse en el examen, porque también tendrían vigilancia virtual.
Durante la presentación del examen, la Universidad canceló el examen a un 2% de los 158 mil 712 alumnos que aspiraban a ingresar, porque fueron detectados realizando alguna trampa, o bien por ser suplantados; antes de difundir los resultados de los alumnos aceptados, la UNAM ya sabía que un amplio porcentaje de los alumnos que habían aprobado, se habrían apoyado de Inteligencia Artificial, o recibido apoyo de otras personas para responder el examen, sobre todo, porque el comportamiento de las estadísticas de los resultados obtenidos en los exámenes anteriores, comparados con el de ahora, se disparaba demasiado.
Ante estos hechos, la UNAM presentó denuncia penal en contra de empresas y personas que supuestamente vendieron servicios fraudulentos para presentar el examen y también formó una comisión técnica de investigadores de esa universidad, de distintas disciplinas, para que hicieran una recomendación sobre el camino a seguir ante esta encrucijada en la que se encontraban, con el resultado de algunos exámenes fraudulentos.
El rector Leonardo Lomelí ha dicho que no se trata de un nuevo examen, sino garantizar que las personas aceptadas no tuvieron una ayuda que los puso en ventaja con relación a otros aspirantes, pidió disculpas a los que aplicaron el examen limpiamente, pero dijo que ese examen es necesario para dar certeza y garantizar la equidad en el acceso, les dijo que “este es el primero de muchos esfuerzos que deberán realizar y que no es haciendo trampas como se forman los profesionales que el país requiere”.
Lo más deseable es que con este anuncio y la presentación del “examen de control”, el problema en el que se vio involucrada la Universidad, quede superado, porque a nadie conviene que esta universidad, ni ninguna otra, se encuentren envueltas en conflictos que les impida desarrollar su función, sin embargo, ahora las preguntas que surgen son: ¿y qué pasará con los alumnos que obtengan una calificación mínima, no aprobatoria en ese examen de control?. De todos modos ingresarán?. Serán rechazados?. Si se rechazan, esos lugares quedarán sin ser ocupados?. Esperemos que la UNAM tenga contemplados estos escenarios.