{"id":488673,"date":"2025-12-11T00:38:00","date_gmt":"2025-12-11T06:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioavancetabasco.com\/?p=488673"},"modified":"2025-12-10T21:42:11","modified_gmt":"2025-12-11T03:42:11","slug":"la-historia-del-vendedor-ambulante-que-abastecia-a-la-cocina-mexicana-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioavancetabasco.com\/?p=488673","title":{"rendered":"La historia del vendedor ambulante que abastec\u00eda a la cocina mexicana del siglo XIX"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:20px\"><strong>Por David Morales\/Avance<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre los oficios que dieron forma a la vida cotidiana del M\u00e9xico decimon\u00f3nico hubo uno que, aunque hoy parece extra\u00f1o, fue fundamental para la cocina dom\u00e9stica y el comercio popular: el vendedor de tripas infladas. Su figura aparece retratada en una fotograf\u00eda del estudio de Ant\u00edoco Cruces y Luis G. Campa, pioneros en registrar los \u201ctipos populares\u201d de la \u00e9poca entre 1862 y 1877, un trabajo que hoy forma parte del acervo de la Fototeca del INAH . Aquella imagen, que muestra a un hombre sosteniendo v\u00edsceras infladas y listas para vender, es una de las pocas huellas directas que sobreviven del oficio.<br>Las tripas, entendidas como intestinos y est\u00f3magos de animales, eran limpiadas, tratadas e infladas para servir como contenedores. La especie de \u201cglobo\u201d que resultaba pod\u00eda emplearse para preparar embutidos caseros o almacenar ciertos alimentos; en comunidades sin refrigeraci\u00f3n ni empaques industriales, estas v\u00edsceras serv\u00edan como una envoltura natural reutilizable, una especie de antecesora de la bolsa dom\u00e9stica moderna. Testimonios recopilados en memorias populares y grupos de rescate hist\u00f3rico describen estas tripas infladas como \u201cla bolsa del siglo XIX\u201d, una comparaci\u00f3n que sintetiza su funci\u00f3n cotidiana .<br>El vendedor ambulante recorr\u00eda mercados, plazas y calles ofreciendo su producto a familias y peque\u00f1os productores. Su actividad formaba parte del mismo universo social que los pregoneros, aguadores, carboneros y otros oficios que sosten\u00edan la vida urbana antes de la industrializaci\u00f3n. El especialista Cruces y Campa, al retratarlos, buscaba documentar la diversidad del rostro popular de la ciudad, un M\u00e9xico compuesto por trabajadores cuyos oficios eran tan necesarios como invisibles para las \u00e9lites de la \u00e9poca. Sus retratos se consideran hoy una referencia clave para comprender la econom\u00eda informal del siglo XIX, seg\u00fan registros de exhibiciones dedicadas a su obra .<br>Con el avance tecnol\u00f3gico, el oficio empez\u00f3 a desaparecer. La introducci\u00f3n de sistemas de refrigeraci\u00f3n, el surgimiento de los empaques industriales, las normas sanitarias modernas y la transformaci\u00f3n de los h\u00e1bitos de consumo volvieron obsoletas las tripas infladas como recipiente y redujeron su demanda. A principios del siglo XX, el trabajo del vendedor comenz\u00f3 a desvanecerse hasta quedar \u00fanicamente en la memoria hist\u00f3rica y en una foto que sobrevive como testimonio.<br>La imagen conservada por la Fototeca del INAH no solo muestra a un comerciante ambulante sino que permite reconstruir una \u00e9poca en la que la creatividad y el aprovechamiento total de los animales eran parte esencial de la vida cotidiana. Es un recuerdo de c\u00f3mo, antes de las bolsas, los empaques y el pl\u00e1stico, la vida urbana depend\u00eda de soluciones que nac\u00edan de la propia naturaleza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por David Morales\/Avance Entre los oficios que dieron forma a la vida cotidiana del M\u00e9xico decimon\u00f3nico hubo uno que, aunque hoy parece extra\u00f1o, fue fundamental para la cocina dom\u00e9stica y el comercio popular: el vendedor de tripas infladas. Su figura aparece retratada en una fotograf\u00eda del estudio de Ant\u00edoco Cruces y Luis G. 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