México tampoco pudo contra Costa Rica que casi repite el “Aztecazo” y que al menos sacó el 0-0 gracias a las atajadas de Jesús Corona y a las fallas de los delanteros Ticos, Ahora la calificación al Mundial se ve muy lejana.

El Tri dio otra pobre exhibición de ineficacia ante Costa Rica y ligó su quinto empate del Hexagonal, tres de ellos 0-0 en el Azteca, por lo que complica seriamente su clasificación al Mundial de Brasil pues sólo ha ganado 8 puntos de 18 posibles y esto ya preocupa

AGENCIA
REDACCIÓN
MÉXICO, 11 DE JUN.- Varios se desplomaron sobre el húmedo césped del Estadio Azteca. Reacción inequívoca de un conjunto perdedor… O aquel que se siente así.
A eso le supo a los seleccionados el empate (0-0) frente a Costa Rica. Quinto en el actual hexagonal de la Concacaf rumbo a Brasil 2014, cuarto sin anotaciones. El sonoro abucheo emanado de casi 70 mil gargantas apenas resultó justo. Miles de aficionados no soportaron más y exigieron la renuncia o despido, les da igual, de José Manuel de la Torre.
Nueva desilusión de un Tricolor que se mantiene invicto en la eliminatoria, aunque se ha habituado a caminar al borde del abismo. Al igual que en Panamá, José de Jesús Corona evitó la simplemente anecdótica marca del estratega nacional en cotejos oficiales (13 ganados y cinco igualadas).
Ayer también contó con la ayuda de la suerte, esa que le sonrió cuando Joel Campbell estrelló el balón en el poste izquierdo del marco local. Apenas se habían jugado cinco minutos. Preludio de otra velada de horror en Santa Úrsula.
Trance del que nadie se salvó. El guardameta del Cruz Azul terminó contagiado. Quedó claro en la desastrosa salida que casi cuesta un nuevo Aztecazo. La fortuna, la sorpresa de Campbell y el arrojo de Raúl Jiménez preservaron la dolorosa unidad.
Falta exactamente un año para que inicie la XX Copa del Mundo. Muy poco tiempo, pero luce considerablemente más lejano para la Selección Nacional, negada al gol, pero en especial a la improvisación y las variantes.
El Chepo se animó a medio arriesgar cuando sólo quedaba un cuarto de hora por jugar. El ofensivo Giovani dos Santos sustituyó al contención Héctor Herrera. Hasta entonces, el local pareció apostar a una urgencia disfrazada de lujo.
Antes, el hoy tambaleante estratega nacional se apegó a ese rígido libro en el que basa su sistema. Los ingresos de Jiménez y Javier Aquino, en lugar de Aldo de Nigris y Pablo Barrera, respectivamente, no ofrecieron ilusión a un pueblo iracundo, harto de un equipo más corriente que común.