Varias docenas de eruditos conservadores y clérigos católicos han acusado al papa de difundir herejías, una crítica audaz pero quizás inútil contra Francisco y su papado reformista.

La carta, ampliamente difundida, teológicamente densa, fue entregada al papa con 40 firmas el 11 de agosto, según sus organizadores. Desde entonces ha sumado 22 firmas más y fue divulgada al público el sábado.

En un comunicado de prensa, los organizadores dicen que hablan por “un gran número” de clérigos y laicos católicos que “carecen de libertad de expresión”.

La carta no acusa al papa de ser un hereje, sino de apoyar “posiciones heréticas” sobre “el matrimonio, la vida moral y la Eucaristía”.

Específicamente, la carta culpa a Francisco de promover siete “herejíasentre ellas permitir que algunos católicos divorciados y casados ​ reciban nuevamente la Santa Comunión.