Redacción / AVANCE

En medio de la tensión postelectoral en Perú, la candidata presidencial Keiko Fujimori se deslindó de las acusaciones de fraude y pidió mantener el orden democrático, tras los señalamientos del aspirante ultraconservador Rafael López Aliaga.

La lideresa de Fuerza Popular evitó confrontar directamente los señalamientos en su contra, pero fue enfática al rechazar cualquier llamado a la desestabilización. “No podemos permitir convocatorias a la insurgencia; quienes participan en política deben actuar con responsabilidad”, expresó.

Sus declaraciones surgen luego de que López Aliaga denunciara, sin presentar pruebas, presuntas irregularidades en la jornada electoral y llamara a sus simpatizantes a movilizarse, incluso planteando una “insurgencia civil” ante lo que considera un fraude.

El exalcalde de Lima también ha exigido la nulidad del proceso electoral, argumentando fallas logísticas durante la votación, como retrasos en la apertura de casillas y problemas en la distribución de material.

Sin embargo, otros actores políticos han optado por reconocer las complicaciones técnicas sin descalificar el proceso en su totalidad. La propia Fujimori señaló que, si bien hubo inconvenientes, estos deben resolverse dentro del marco institucional y sin generar mayor incertidumbre.

El proceso electoral peruano se desarrolla en un contexto de alta polarización y desconfianza ciudadana, donde las denuncias sin sustento han incrementado la tensión política en un escenario ya marcado por resultados cerrados y retrasos en el conteo de votos.