“Hemos logrado lo que nos propusimos al principio de la legislatura, asumo el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta un Estado independiente en forma de república”. Con estas palabras, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declaraba este martes ante el pleno del Parlament la independencia de Cataluña para segundos después proponer al Parlamento que suspendiera una semanas los efectos de la declaración para comenzar un diálogo.

El presidente de la Generalitat ha dirigido a los ciudadanos españoles un mensaje de “serenidad, respeto y voluntad de diálogo y acuerdo”, y ha afirmado que los independentistas no son “locos, abducidos, delincuentes ni golpistas”, ni

COMPARECERÁ HOY

Desde Madrid, el gobierno español de Mariano Rajoy promete actuar con firmeza, inclusive si se trata de una declaración retórica o sin efecto inmediato, y sobre la mesa está la suspensión de la autonomía regional o incluso decretar un estado de emergencia.

Rajoy comparecerá este miércoles a las 14:00 horas locales en el Congreso de los Diputados.

Pero las presiones nacionales e internacionales, así como la fuga de empresas y la incertidumbre económica, podrían moderar la postura de Puigdemont, que reclama una mediación internacional al conflicto.

En juego está el futuro de un territorio estratégico para España, con una superficie similar a la de Bélgica, con un 16% de su población y un 19% de su Producto Interior Bruto.