El día del presidente empezó como casi siempre, con insultos, pero lo extraordinario es que fue la prolongación de una batalla de fuego amigo, o sea, entre supuestos aliados, que, más allá de perjudicar su agenda política común, está provocando cada vez más grietas y hasta deserciones dentro del partido en el poder.

Esta mañana, el poderoso senador republicano Bob Corker, presidente del Comité de Relaciones Exteriores, quien desde que anunció que no buscará la reelección se ha vuelto cada vez más crítico del presidente al que hasta hace poco apoyó, comentó en entrevista con NBC que el país está más cerca a la guerra con Corea del Norte como resultado de los intentos del presidente de minar las negociaciones diplomáticas del secretario de Estado, RexeTillerson.

Trump respondió poco después con un tuit en el que acusa a Corker de ayudar a Barack Obama en el acuerdo con Irán, y en el que asegura que el senador es alguien que ahora no podría ser electo ni a un puesto municipal menor, que se opone a la reducción de impuestos (la gran prioridad de la cúpula republicana y del presidente), que su decisión de no buscar la relección es porque él rehusó apoyarlo, y que es incompetente.

Corker respondió en otro tuit: las mismas no verdades de un presidente absolutamente no verídico y el hashtag #AlertTheDayCareStaff”, o alerten al equipo de la guardería (Corker, hace unos días en otro feroz intercambio, dijo que la Casa Blanca de Trump se había vuelto una guardería para adultos. Poco más tarde, el senador comentó en CNN que Trump será recordado en la historia por degradar a la nación.

Todo esto ocurrió poco antes de que Trump acudiera a una comida con toda la bancada republicana del Senado en el Capitolio para abordar la agenda legislativa del partido. La prioridad por ahora es la promoción de legislación para imponer un recorte de impuestos, lo cual esperan será el primer gran triunfo legislativo de los republicanos este año, a pesar de tener control de ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca durante los recientes nueve meses.

Mientras el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, escoltaba a Trump por los pasillos del Capitolio hacia la comida, un manifestante arrojó banderas rusas con el rostro del jefe.