Si hay un rostro que representa al beisbol en 2025, ese es el de Shohei Ohtani. No sólo porque el japonés se ha convertido en la navaja suiza más afilada que ha visto el diamante en la historia moderna, sino porque su jersey es, por mucho, el más vendido de la MLB. El mercado lo confirma: nadie despierta tanta pasión, admiración y, sobre todo, negocio como Ohtani.
El fenómeno japonés ya encabezaba las ventas de camisetas el año pasado cuando arribó a Dodgers, pero su llegada a la Serie Mundial explotó el mercado de una forma que la industria no había visto antes. En las primeras 48 horas tras anunciarse su firma por 700 millones de dólares, Fanatics, la principal plataforma de comercialización de jerseys en MLB, informó que el uniforme con el número 17 de Ohtani batió todos los récords previos de ventas en ese lapso. Ni la llegada de Lionel Messi a la MLS ni la de Tom Brady a los Buccaneers provocaron semejante estampida de compradores.
Su impacto en la mercadotecnia no es casualidad. Ohtani es un rara avis en el beisbol: un pelotero que lanza como un as y batea como un MVP, algo que no se había visto desde Babe Ruth y que, en la era moderna.