Patricia González
Nos quemamos y no aprendemos. Nos quejamos de las altas temperaturas pero en materia ambiental somos indiferentes ante las medidas preventivas o correctivas que debemos asumir.
Es impresionante la irresponsabilidad de la gente que realiza quema de pastizales en esta época del año, podemos observar que en la ribera de los ríos, arroyos y lagunas cómo se lleva a cabo la quema de mala hierba, y esta acción no sólo se realiza en la zona rural sino en la zona urbana y suburbana.
Sabemos que sería imposible que Protección Civil se encargara de monitorear zonas donde comúnmente se queman pastizales, pero es necesario realizar una campaña para tratar de concientizar que las quemas no sólo afectan la salud de las personas sino también abonan al deterioro del medio ambiente.
¿Quiénes, por ejemplo, prenden fuego a la maleza del río Carrizal? ¿Son responsables quienes viven a las márgenes de este cuerpo de agua? ¡Por qué si tienen la buena voluntad de eliminar la maleza de esa zona no usan otro método común como el garabato y machete? Si se quieren hacer las cosas se deben hacer bien, de lo contrario es mejor dejarlas tal como están.
Lo mismo sucede en aquellas regiones donde se encuentran zonas pantanosas, en estas fechas hay quienes se dedican a la quema para recolectar quelonios como hicoteas y pochitoques que además se consumen tradicionalmente en Semana Santa, pero se perjudica el ecosistema y se enrarece el medio ambiente. ¿No hay quien vigile este tipo de acciones que terminan por perjudicarnos a todos?
Podemos decir que esta es la época de la chamiza, lo cuan se origina principalmente por la quema clandestina para la siembra.
Es deprimente ver a la orilla de las carreteras cómo hay árboles chamuscados hasta las ramas más altas porque hubo quien no previno con guardarrayas y evitar que el fuego se saliera de control.
O gente que acostumbra quemar basura orgánica al borde de los caminos vecinales sin importar que la emisión del humo toxico no solo bloquee la visión de los transeúntes sino que se afectan las vías respiratorias de la gente en general.
¿Cuándo erradicaremos por completo estas malas costumbres? ¿Por qué no incluimos este problema como tema preocupante en la educación de nuestros niños y adolescentes?
Creamos nuestro propio infierno pero no buscamos cómo resolver esta clase de situaciones que se repiten año con año sin importarnos las consecuencias.
El campo y las zonas verdes son primordiales para la producción en nuestro estado, los sabemos, pero el tratamiento que les seguimos dando no es el adecuado a pesar de estar en pleno siglo XXI.
Pareciera que no nos importa absolutamente nada nuestro entorno y procedemos de manera primitiva sin hacer conciencia que nos estamos suicidando a través del ecocidio que provocamos.
EN LA MIRA
Detengamos las quemas clandestinas, denunciemos a quienes las provocan.
Dejemos de ser cómplices del deterioro ambiental a consecuencia de estas acciones incivilizadas, combatamos la ignorancia colectiva que no nos permite el desarrollo humano. Comencemos por cuidarnos nosotros mismos evitando los incendios que destruyen nuestro planeta.