Patricia González
Mientras el gobierno sueco busca revertir el impacto de bajo rendimiento educativo por errores cometidos tras quince años de utilizar dispositivos digitales, en nuestro país varios estados optan por la reglamentación y reformas al Código Penal por el uso de las nuevas tecnologías en los niveles básico y medio superior.
La experiencia sueca en la digitalización educativa fue negativa, por ello se ha decidido a regresar al aprendizaje basado en papel, es decir, al uso de libros de texto.
De acuerdo a estudios sobre este tipo de educación se concluye que leer en pantallas retroiluminadas como las de las tabletas genera más fatiga visual que hacerlo en papel, se afecta de manera negativa la memoria y la comprensión lectora. Esta forma de enseñanza conlleva a la distracción frecuente y, por ende, al menor rendimiento escolar.
Por el otro lado, en cuanto a las restricciones que implican las nuevas legislaciones en el caso mexicano, donde el 81% de los niños entre los 3 y 12 años de edad usa el teléfono celular; y el 57% que usa tabletas, en el ámbito educativo lo que se intenta es proteger a esta población de los delitos que afecten sus derechos humanos, y que sólo se permitan con fines educativos.
El uso de la tecnología en nuestro país, como vemos, es un caso muy complejo que se debate entre la protección y la conservación de los derechos humanos, así como las afectaciones sociales y psicológicas por el exceso en el uso de los dispositivos digitales y su constante acercamiento a las redes sociales. Si ya tenemos el ejemplo del país sueco y sus resultados educativos no sólo deberíamos tomar en cuenta las cuestiones normativas a través de la legislación sino el alcance en el aprendizaje real de niños, adolescentes y jóvenes mexicanos.
Más que adquirir mejores niveles educativos para los estudiantes suecos el uso de la tecnología significó el deterioro en las competencias de aprendizaje, así como una disminución considerable en la comprensión lectora y el análisis crítico. Por esta razón se considera que a través de los libros de texto por cada asignatura podría profundizarse el aprendizaje y depender cada día menos de los dispositivos electrónicos. ¿Qué es lo que realmente nos importa en la educación de nuestros niños y adolescentes mexicanos? Sabemos que la actualización tecnológica es cada día más vertiginosa pero perdemos terreno en otros aspectos importantes como la salud emocional y la socialización directa de nuestra juventud.
Se debe priorizar un equilibrio educativo donde el aprendizaje requiera el uso de la tecnología pero que no haga a un lado las prácticas básicas o tradicionales donde los libros de texto sean consultados como herramienta en la adquisición y producción de conocimientos.
Aunque sabemos que nuestro sistema educativo no puede compararse con el de los países más avanzados, podemos confiar en que si los programas de la Nueva Escuela Mexicana se aplican correctamente y se adaptan a cada región con base en la socialización del aprendizaje, no será indispensable el uso de los dispositivos electrónicos sino como una herramienta mínima que no implique dependencia para los educandos.
EN LA MIRA
Votar o no votar parece un dilema ante la jornada del uno de junio. Lo importante es la participación informada. Elegir jueces por primera vez resultará una experiencia para corregir fallas y mejorar estos procesos. Decida usted libremente.