Agencia/Ciudad de México
Itatí Cantoral puede hacer llorar, reír, cantar, demonizar y hasta exorcizar al público sobre el escenario. De “Testosterona” a “Mentiras, el musical”, la actriz es garantía teatral. Pero cuando toca hablar con la prensa… ahí la función se cancela.
Reporteros critican que Itatí reagenda más entrevistas que un consultorio dental en quincena, y que muchas nunca se concretan. El colmo llegó en el cierre de temporada de “El juicio de una zorra”: la actriz saludó a media familia, abrazó amigos, posó, sonrió… pero los medios se quedaron esperando como fans en fila imaginaria. Sus publirrelacionistas pedían tiempo; Itatí simplemente decidió ignorarlo. Talento, indiscutible. Puntualidad con prensa… es mejor no pedir milagros.
Karla Souza puede soportar malos guiones, dobles jornadas y presupuestos apretados… pero si algo la hace perder la paz es que le digan “Karlita”. Para la protagonista de “Nosotros los Nobles” y “La caída”, el diminutivo suena a falta de respeto, minimización y, peor aún, mexicanismo cariñoso no solicitado.
El problema: vivimos en un país donde el diminutivo es ADN cultural. Abuelita, licencita, ingenierito, jefecito. Pero advertencia queda hecha: si te la encuentras, evita el “Karlita”… o te ganas una mirada digna de cierre dramático de serie.
