Agencia/Ciudad de México

Hablar de Verónica Castro no sólo es hablar de una actriz y conductora, sino de una mujer que rompió con el status quo dentro de la industria de la televisión con su autenticidad, fuerza y con una personalidad única que la convirtió en una de las figuras más queridas en México y el mundo.

El domingo, durante la entrega de los premios Aura 2026, La Vero recibió de manos de Eugenio Derbez el Premio Leyenda a a su trayectoria de más de seis décadas.

“Una mujer que conquistó el mundo entero con sólo metro y medio de estatura y unos ojazos que ocupan el ochenta por ciento de su cara. Y lo más increíble es que lo logró cambiando las reglas del juego. Antes de ella la regla era que la protagonista de una novela tenía que ser una mujer sufrida, una pobre damisela en apuros que se pasaba cien capítulos llorando. Y de repente llega Verónica y dice: ‘No, ni madres’, y nos regala a personajes como Rosa Salvaje. Una protagonista que jugaba cascarita en la calle, que se agarraba trancazos, que brincaba bardas, que la vayan con una etiqueta.

“Ella le enseñó al mundo que las princesas de la televisión también podían comer tortas de tamal. Y cuando pensamos que Vero ya había conquistado todo como actriz de la televisión, de repente decide emigrar a la conducción, inventando el primer maratón de madrugada con Mala noche no. Tú rompiste todos los mundos. Nunca te guardaste nada, te reíste más fuerte que nadie y te ganaste el corazón de generaciones enteras por ser simplemente transparente, sin filtros, por ser eternamente nuestra rosa salvaje”, dijo Eugenio al presentar a Castro en el escenario.

Ataviada con un vestido blanco con dorado y un abrigo a juego, Verónica Castro apareció en el escenario acompañada por Raúl Ferráez y Diego Plaza, directivos de los premios, donde fue recibida por los miembros de la misma industria con una extensa ovación de pie que casi no permitía escuchar lo que decía, mientras, con esa sencillez que la caracteriza sonreía.