Roblox, creado en 2006 por David Baszucki y Erik Cassel, es una plataforma donde usuarios (en su mayoría menores) crean y exploran juegos hechos por la comunidad
Felipe Hernández/Avance
A primera vista, Roblox parece un juego inofensivo lleno de colores, mundos creativos y personajes simpáticos. Pero detrás de esa apariencia amigable hay riesgos que cada vez preocupan más a especialistas en seguridad digital. Roblox, creado en 2006 por David Baszucki y Erik Cassel, es una plataforma donde usuarios (en su mayoría menores) crean y exploran juegos hechos por la comunidad. Hoy es uno de los espacios virtuales más populares entre niños de 7 a 13 años.
Aunque parece un espacio lúdico inocente, expertos advierten de peligros reales. En Roblox solo se necesita un correo y una contraseña para registrarse, por lo que es fácil mentir sobre la edad. Hay casos en los que adultos se hacen pasar por niños para acercarse a usuarios pequeños, lo cual ha activado investigaciones por parte de autoridades de protección de datos.
Un informe reciente encontró que incluso avatares simulados de niños tan jóvenes como cinco años pueden comunicarse con adultos sin verificación efectiva de edad, y acceder a espacios con contenido sexual explícito o sugerente. Se reportaron encuentros perturbadores: conversaciones con sonidos sexuales, propuesta de intercambio de redes sociales y hasta solicitud de imágenes privadas.
Además, los expertos en internet alertan sobre el riesgo de adicción, Roblox incluye sistemas de recompensa que incentivan la permanencia de los menores, lo que puede derivar en un uso problemático. También existe ciberacoso, grooming (acoso sexual online) y estafas económicas donde los niños pueden ser manipulados para comprar con la moneda virtual del juego.
Roblox ha respondido reforzando sus mecanismos: ha lanzado controles parentales, filtros de contenido y modera conversaciones; sin embargo, para muchos padres estos cambios no son suficientes.
Este mundo virtual puede ofrecer diversión y creatividad, pero sin una supervisión atenta y una educación digital responsable, los niños corren el riesgo de encontrarse con realidades muy peligrosas detrás de su avatar.
