Por Felipe Hernández/Avance
Quien camina por las calles de la colonia Atasta de Serra tal vez no imagina que, entre sus nombres cotidianos, aparece el de una figura que marcó a Tabasco en más de una forma. Simón Sarlat Nova no solo fue un médico dedicado, sino también uno de los protagonistas políticos más constantes del siglo XIX en el estado. Su historia comienza en San Juan Bautista (hoy Villahermosa) y llega hasta las instituciones que hoy siguen en pie gracias a sus decisiones.
Tras estudiar Medicina en la Ciudad de México, donde obtuvo el título de médico cirujano en 1863, regresó con una preparación que no solo aplicaría en consultorios y hospitales, sino también en oficinas de gobierno.
La vida pública de Simón Sarlat Nova fue inusual incluso para su época, pues ocupó la gubernatura de Tabasco once veces, entre nombramientos constitucionales e interinatos. Sus primeros pasos en el cargo se dieron en 1873, cuando asumió el gobierno de manera provisional, y desde entonces su nombre se volvió habitual en la vida política del estado. Fue elegido gobernador constitucional en varias ocasiones, alternando con periodos en los que otros mandatarios lo sustituyeron temporalmente mientras él atendía otras funciones.
Pero más allá de la cantidad de veces que tomó las riendas de la administración estatal, lo que dejó huella fueron sus obras. Una de las más importantes fue la creación del Instituto Juárez, inaugurado el 1 de enero de 1879 en un edificio que él mismo donó. Esa institución sería el punto de partida de los estudios superiores en Tabasco y el antecedente directo de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
Su interés por el bienestar social también se reflejó en la apertura del Hospital Civil en 1880, un espacio que funcionó durante más de cinco décadas brindando atención médica básica y especializada. A esto se sumó la conclusión del Palacio de Gobierno, inaugurado el 13 de diciembre de 1894, uno de los edificios más representativos de la entidad y que aún conserva su carácter histórico.
Por estas contribuciones, en 1881 el Congreso local le otorgó el título de Benemérito de Tabasco, reconociendo su papel en el desarrollo del estado. Además, Sarlat ocupó cargos como diputado local, cónsul en Barcelona y senador de la República.
Simón Sarlat Nova falleció en la Ciudad de México el 14 de abril de 1906, pero su nombre permanece en escuelas, poblaciones y, por supuesto, en algunas calles de nuestro estado. Así, cada letrero con su nombre recuerda a un personaje que dedicó su vida a construir instituciones que hoy siguen siendo parte del paisaje y la historia de Tabasco.