Por Felipe Hernández/Avance
José Alberto Cedillo Trejo, conocido artísticamente como Kick Hybrid, tiene 21 años y es estudiante de Técnico Superior en Música. Su nombre artístico nace de la caricatura Kick Buttowski, personaje que lo inspiró desde niño por su valentía y determinación. Hoy, esa misma energía lo impulsa a tocar la batería, componer y formar parte de la banda tabasqueña Limerencia.
Su historia con la música comenzó entre el dolor y el autodescubrimiento. Kick cuenta que el bullying que sufrió durante su infancia lo llevó a refugiarse en los sonidos de los Beatles y los Rolling Stones. “Aunque no entendía el inglés, sentía que me comprendían”, recuerda. La batería llegó a su vida por casualidad, cuando sus padres lo inscribieron en un curso durante unas vacaciones en la Ciudad de México. Lo que inició como una curiosidad infantil se transformó con los años en su forma de expresión y resistencia.
Kick padece retinosis pigmentaria, una enfermedad que reduce su visión, pero también amplifica su sensibilidad artística. “Veo borroso y opaco, pero eso me permite conectar más con la batería”, explica. Aunque reconoce las dificultades cotidianas, prefiere enfocarse en lo positivo, pues sentir las vibraciones del bombo y los platillos es para él una experiencia casi espiritual.
Para el joven músico, Tabasco aún no está preparado para integrar plenamente a artistas con discapacidad, pero considera que el cambio depende de ambos lados, la sociedad y las personas con discapacidad. “Tabasco estará listo cuando todos estemos preparados para darnos una oportunidad”, afirma.
Su talento ha roto prejuicios. Aunque muchas veces lo perciben primero como alguien con discapacidad antes que como artista, ha aprendido a equilibrar esa percepción. “La música complementa mi discapacidad”, dice. Además de baterista, Kick también se dedica a la fotografía y a la reflexión, disciplinas que considera esenciales para su equilibrio emocional. “La batería me da energía, la reflexión me calma y la fotografía me rompe las barreras”.
En Limerencia, encontró una segunda familia. Su integración fue un proceso de confianza mutua y, con el tiempo, se ha vuelto pieza clave en la composición. Sin embargo, confiesa que no se siente completamente identificado con la música tabasqueña: “Admiro su complejidad, pero me identifico más con el metal progresivo neoclásico y con la idea de romper límites”.
Más allá del escenario, Kick Hybrid reflexiona sobre la independencia y la superación. “Antes me veía como víctima, pero entendí que debía demostrar que puedo valerme por mí mismo”, confiesa. Su meta es seguir creando arte y compartir su mensaje de fortaleza: disciplina, fe y amor por lo que uno hace.
Cuando se le pregunta cómo quiere ser