La estructura de las posadas se inspira en el pasaje bíblico narrado en los Evangelios de Mateo y Lucas, donde María y José buscan alojamiento antes del nacimiento de Jesús
David Morales/Avance
El dieciséis de diciembre marca el inicio de las posadas navideñas, una práctica profundamente arraigada en México y otros países de tradición católica. Su origen se remonta al periodo novohispano, cuando órdenes religiosas utilizaron celebraciones comunitarias como medio pedagógico para explicar el relato bíblico del nacimiento de Jesús. Documentos conservados en archivos eclesiásticos del siglo XVI y estudios históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia señalan que las primeras posadas se celebraron como “misas de aguinaldo”, autorizadas por la Santa Sede a finales del siglo XVI.
La estructura de las posadas se inspira en el pasaje bíblico narrado en los Evangelios de Mateo y Lucas, donde María y José buscan alojamiento antes del nacimiento de Jesús. Investigaciones teológicas y litúrgicas explican que el canto de letanías, la petición de posada y la hospitalidad final simbolizan valores centrales del cristianismo, como la solidaridad, la acogida y la esperanza. Con el tiempo, estos elementos religiosos se integraron a expresiones culturales populares.
Durante los siglos XVII y XVIII, estudios históricos muestran que las posadas se extendieron más allá de los templos y se incorporaron a la vida comunitaria, especialmente en pueblos y barrios. La piñata, cuyo simbolismo ha sido analizado por investigadores de la religiosidad popular, representó inicialmente la lucha contra el pecado y la recompensa de la fe, antes de convertirse en un elemento festivo ampliamente adoptado.
Hoy las posadas se celebran del 16 al 24 de diciembre y combinan cantos tradicionales, convivencia vecinal y prácticas heredadas por generaciones. Aunque muchas familias conservan su sentido religioso, otras las viven como una tradición cultural que refuerza la identidad colectiva. El inicio de las posadas recuerda una herencia que une historia, fe y comunidad, y que sigue vigente como uno de los rituales más representativos del periodo decembrino en México.
