En México, las pastorelas surgieron durante la época virreinal como una herramienta de evangelización. (FOTO REALIZADA POR LA IA).

Felipe Hernández/Avance    

Durante la temporada decembrina, las pastorelas regresan a escuelas, plazas y teatros como una de las tradiciones más queridas de la Navidad en México. Entre risas, música y personajes entrañables, estas representaciones recuerdan una historia que combina fe, teatro y un profundo sentido popular.

Las pastorelas son obras teatrales de carácter popular que se presentan en Navidad y que, mediante diálogos, cantos y escenas cómicas, relatan el camino de unos pastores hacia el nacimiento de Jesús. En estas obras intervienen personajes como ángeles, diablos y pastores, quienes representan la lucha constante entre el bien y el mal.

Su origen se remonta a Europa, donde inicialmente eran piezas teatrales de temática amorosa, con el tiempo, la Iglesia adaptó estas representaciones para las celebraciones navideñas, sustituyendo las historias románticas por relatos religiosos vinculados al nacimiento de Cristo.

En México, las pastorelas surgieron durante la época virreinal como una herramienta de evangelización. Las órdenes religiosas recurrieron al teatro para explicar la fe católica, aprovechando que los pueblos originarios ya contaban con una fuerte tradición de representaciones rituales y expresiones artísticas.

Los franciscanos fueron los primeros en impulsar estas obras, más tarde, los jesuitas desempeñaron un papel clave al sistematizar su uso, escribiendo estas obras, conocidos entonces como autos o coloquios, muchos de ellos adaptados a las lenguas y símbolos indígenas.

No siempre gozaron de buena fama, pues en el siglo XVIII, tras la expulsión de los jesuitas, las pastorelas fueron censuradas y retiradas de los templos, sin embargo, sobrevivieron gracias a la tradición oral y a las representaciones realizadas en patios y espacios comunitarios.

Con el paso del tiempo, estas obras se consolidaron como una expresión cultural propia, autores mexicanos comenzaron a darles forma definitiva, incorporando humor local, crítica social y referencias cotidianas que conectaban con el público.

Fue durante el siglo XX, las pastorelas adoptaron un lenguaje más popular y satírico, los personajes del diablo, los pastores y los ángeles se volvieron vehículos para la ironía y el comentario social, sin perder su esencia navideña.

Más que una obra teatral, las pastorelas son una tradición que une historia, fe y diversión, y que cada diciembre renueva su lugar en la identidad de nuestro México.