David Morales

Antes de los consultorios modernos, la salud ya se atendía con plantas, rituales y conocimiento transmitido de generación en generación. El dia 28 de abril se conmemora el Día Nacional de la Herbolaria y la Medicina Tradicional, una fecha que reconoce prácticas vigentes en distintas regiones de México.

La herbolaria tiene raíces profundas en culturas originarias. Civilizaciones mesoamericanas desarrollaron sistemas complejos de salud basados en el uso de plantas, observación del entorno y equilibrio corporal. Documentos históricos como el Códice De la Cruz-Badiano registran decenas de especies medicinales utilizadas en el México prehispánico.

En la actualidad, estas prácticas continúan en comunidades rurales y también en contextos urbanos. Instituciones como la Secretaría de Salud han reconocido la importancia de integrar la medicina tradicional en estrategias de atención primaria, especialmente en zonas donde el acceso a servicios médicos es limitado.

El uso de remedios caseros forma parte de esta tradición. Preparaciones como infusiones de manzanilla para malestares digestivos, té de hierbabuena para aliviar cólicos o el empleo de árnica en golpes y contusiones son ejemplos comunes. Estas prácticas, aunque cotidianas, están respaldadas por conocimientos empíricos acumulados por generaciones.

Otro elemento característico es el uso del vapor en temazcales, una práctica ancestral que combina herbolaria y ritual. Este tipo de baño, documentado en diversas fuentes históricas, tiene fines terapéuticos y simbólicos dentro de distintas culturas indígenas.

En regiones como el sureste, incluida Tabasco, la biodiversidad favorece el uso de plantas locales. Hierbas como el epazote, el boldo o la ruda se emplean tanto en la cocina como en remedios tradicionales, lo que refleja la conexión entre alimentación y salud.

A nivel científico, organismos como la Universidad Nacional Autónoma de México han investigado las propiedades de distintas plantas medicinales. Algunos estudios han confirmado efectos antiinflamatorios, digestivos o antimicrobianos en especies utilizadas desde hace siglos.

Sin embargo, especialistas advierten sobre la necesidad de un uso responsable. No todas las plantas son seguras en cualquier dosis, y su combinación con medicamentos puede generar efectos adversos. Por ello, se recomienda complementar estos saberes con orientación profesional.