La pimienta no siempre fue un condimento accesible, durante siglos, su presencia estuvo ligada al comercio, la exploración y el poder económico, convirtiéndose en un símbolo de riqueza y sofisticación gastronómica en distintas épocas
Felipe Hernández/AVANCE
Este 29 de diciembre, un objeto cotidiano cobra protagonismo en la cocina: el pimentero, un utensilio clave para resaltar sabores y aromas en miles de platillos alrededor del mundo. Por ello, existe una fecha que reconoce su valor culinario y el papel histórico de la pimienta como una de las especias más influyentes de la humanidad.
La pimienta no siempre fue un condimento accesible, durante siglos, su presencia estuvo ligada al comercio, la exploración y el poder económico, convirtiéndose en un símbolo de riqueza y sofisticación gastronómica en distintas épocas.
El origen de esta celebración se sitúa en 1970, cuando se decidió rendir tributo a un invento que cambió la forma de consumir esta especia: el molinillo de pimienta. Su creación se remonta al siglo XIX, cuando un artesano francés ideó un mecanismo eficaz para triturar los granos y liberar su sabor de manera uniforme y fresca.
Detrás de este invento se encuentra la familia Peugeot, hoy conocida por la industria automotriz, pero que en sus inicios se dedicaba a la fabricación de utensilios domésticos. En 1874 desarrollaron un sistema de sierras internas resistentes que dio origen a uno de los pimenteros más emblemáticos, cuyo diseño básico sigue vigente en modelos actuales como el conocido “Bistro”.
La pimienta, por su parte, tiene una historia aún más antigua, su nombre proviene del latín pigmentum, relacionado con los colorantes naturales, y se obtiene de plantas del género Piper. Variedades como la negra, blanca y verde tienen su origen en la India y comenzaron a circular por Asia y Europa desde hace más de dos mil años.
Hoy en día, esta especia es indispensable en cocinas de todos los continentes, ya no se intercambia por oro ni se guarda como tesoro, pero su impacto permanece intacto, un simple giro al pimentero basta para conectar el presente con una larga tradición que sigue dando sabor a la vida diaria.
