Por Felipe Hernández
AVANCE
Cada 4 de enero se conmemora el Día Mundial del Braille, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de que la información sea accesible para todas las personas, no se trata solo de un sistema de lectura, sino de una herramienta que permite la inclusión, la autonomía y la participación de quienes viven con discapacidad visual.
Esta conmemoración se instituye el día del nacimiento de Louis Braille, el 4 de enero de 1809 en Francia. Tras perder la vista cuando era niño, desarrolló un sistema de lectura y escritura basado en el tacto que cambió para siempre la forma en que las personas ciegas acceden al conocimiento y se comunican con el mundo.
El braille funciona mediante combinaciones de seis puntos en relieve que representan letras, números y otros símbolos. Gracias a este sistema, las personas con discapacidad visual pueden leer libros, identificar señales, estudiar y acceder a información de manera independiente.
La relevancia del braille se vuelve más clara si se considera que alrededor de mil 300 millones de personas en el mundo presentan algún tipo de discapacidad visual.
En noviembre de 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó oficialmente el 4 de enero como el Día Mundial del Braille, celebración que comenzó en 2019. El objetivo es generar conciencia sobre su papel como medio de comunicación indispensable para garantizar los derechos humanos de las personas ciegas.
Aunque los audiolibros y lectores de pantalla son útiles, no sustituyen la importancia de la lectoescritura táctil en la educación y la vida cotidiana.
El Día Mundial del Braille recuerda que la accesibilidad no es un favor, sino un derecho, reconocerlo y promoverlo es dar un paso hacia una sociedad más justa, donde nadie quede fuera por no poder ver.