Por Felipe Hernández/Avance
Francisco González Bocanegra es una de las figuras clave en la historia cultural de México, fue poeta y funcionario del siglo XIX, su legado permanece vivo gracias a una obra que se convirtió en símbolo nacional.
Nació el 8 de enero de 1824 en San Luis Potosí, en un México que aún definía su rumbo como nación independiente. Durante su infancia tuvo que abandonar el país junto a su padre debido a la expulsión de españoles, llevándolo a residir varios años en Cádiz, España.
Tras el reconocimiento de la Independencia mexicana por parte de España, regresó a su ciudad natal en 1836, allí concluyó sus estudios y se dedicó por un tiempo al comercio, más adelante, tras la muerte de su padre, se trasladó a la Ciudad de México con su madre.
En la capital, González Bocanegra ocupó diversos cargos públicos y se integró al ambiente intelectual de la época. Participó activamente en tertulias literarias y círculos culturales que reunían a escritores y pensadores destacados.
Desde los primeros años del México independiente surgió la inquietud de crear un himno que representara al país, tras varios intentos fallidos y concursos sin resultados concluyentes la necesidad de un canto patriótico seguía vigente entre autoridades y sectores culturales.
En 1853 se lanzó una nueva convocatoria para elegir la letra del Himno Nacional Mexicano, aunque al inicio dudó en participar, González Bocanegra terminó escribiendo el poema que sería seleccionado.
El jurado anunció su victoria en febrero de 1854, eligiendo su composición entre numerosas propuestas, meses después, la música fue creada por Jaime Nunó, completando así la obra.
El himno se interpretó por primera vez en septiembre de 1854 en un teatro de la capital, acto que se convirtió en un momento solemne y simbólico para el país.
Sin embargo, los conflictos políticos de la época afectaron su aceptación, tras el triunfo del liberalismo encabezado por Benito Juárez, el himno fue relegado por sus estrofas aludiendo a figuras conservadoras como Agustín de Iturbide y Antonio López de Santa Anna.
Francisco González Bocanegra murió en 1861, a los 37 años, víctima del tifo, falleció en medio de su persecución y fue sepultado en el Panteón de San Fernando.
Décadas más tarde, el Himno Nacional recuperó fuerza y reconocimiento oficial, en 1942 se estableció su versión definitiva y su uso obligatorio en actos cívicos. Así, la creación de González Bocanegra quedó consolidada como emblema de identidad nacional.